Falso de toda falsedad



"Tenés que hacerme un favor” me dijo mi amigo. No hay escapatoria, es un amigo, hay que decirle que si incluso antes de saber de que viene la cosa. Quizás sea lo contrario al “tenemos que hablar”. En ese se sabe qué es lo que viene: te van a dejar, o al menos, hacer algo que no te animabas a hacer, y siempre siempre, el que lo dice lo sabe desde hace mucho tiempo.

Una pequeña digresión, regreso: “claro dude, decime” contesté sin dudar. “tenés que acompañarme al Gran Rex a ver a Dread Mar I”. Pregunté por qué. Motivos laborales se escucharon del otro lado. Dudé, fui mal amigo hasta el final que le dije que si; una hora antes de partir. Le dije que no conocía una sola canción, es más, para mi en lugar del “I” había un “1”. El me dijo que lo mejor de la noche llegaría con la pizza posterior al show. Accedí.

Sabía que era algo de reggae. Tengo una incapacidad para disfrutar del género –más allá del gusto por Marley y Tosh-, me aburre sobremanera, tanto como esperar el Plaza en hora pico o un acto escolar. Me llamó la atención la heterogeneidad del público, para hacer tres Gran Rex se necesita ese entrecruzamiento. Me habían dicho “pendejas chetas” y ciertamente no había mucho de eso, tampoco había rastas, estaba la “gente” esa entelequia al que el cantante agradecía monótonamente sin parar, demostrando que entre canción y canción no tenía nada para decir. Y soy bueno, porque tampoco tienen nada para decir sus canciones: es una remanida colección de lugares comunes, frases hechas y rimas a lo rabino Bergman. Parecían letras para personas en recuperación. No parábamos de reírnos y de asombrarnos, o las dos cosas a la vez. Todas canciones sobre Dios, la fe, el camino a seguir, el amor. Temas muy grandes y complejos tratados de una manera burda y superficial, algo totalmente aguado, un supuesto acercamiento a la espiritualidad pero berreta. Una profundidad edulcorada, políticamente correcta, inofensiva, que marca el supuesto camino de la rectitud y del deber ser, un Gran Rex lleno donde si tuviesen que votar, ganaría la oposición 37 a 35.

Estábamos ante algo totalmente inofensivo, una estrella de David sobre el escenario, una cruz católica sobre su pecho, faltaba Buda y cartón lleno. El show estuvo divido en tres actos: Fuego, Amor y Verdad. Tres actos, como un chiste: Una banda de reggae canta una canción llamada “Moisés” y atrás aparece Charlton Heston en la pelicula “los diez mandamientos”…. Si, eso también pasó.

Para el segundo acto deja atrás su camisa y se viste como el cholo Simeone, traje y zapatos cuadrados italianos para ponerse en plan Leo Mattioli para cantarle unas cumbias aboleradas al amor, con la diferencia que a Mattioli le creemos. El sopor nos hace sentar y mirar la lista. 36 temas se quería mandar el petiso. Las Cuartetas asomaba en nuestra mente. Por suerte llegó uno de los mejores momentos de la noche, otro chiste: Lisandro Aristimuño subió a cantar y a ¡bailar! Reggae. Forzado (A la salida lo vimos entrar al estacionamiento pero no salir, la teoría que más fuerza tuvo es que debe estar viviendo allí).

No soportamos hasta el final, ya el trabajo estaba hecho, la pizzería nos esperaba. Teníamos hambre, pedimos una entera. La sobreestimamos, era tan gruesa y poderosa que apenas pudimos pasar del segundo pedazo mientras que a nuestro lado un hombre solo –como la mayoría de los que comen en estos lados- se había pedido 5 pedazos y un tinto. Cómo se iba poder comer eso no lo sabíamos. Cuando empezó a llegar la “gente” que salía del show nuestro trabajo estaba cumplido –y las reseñas escritas-, nos levantamos, subimos al auto, reparamos en que el dial de Kabul ahora es el de Espn: escuchamos las noticias deportivas y luego una canción de Josh Rouse que comenzó a limpiarnos.

9 comentarios:

J. Free Ganja Tony III | 20 de abril de 2010, 8:07

gran crónica. te hago una pregunta: o sos indie o sos estudiante de periodismo? ah, es lo mismo?

Axel-O-Rama | 20 de abril de 2010, 8:08

Bonita reseña, ya que estamos, dejo un poco de autobombo

http://www.rockerista.com.ar/cobertura-fotografica/dread-mar-i/

Brenda V | 20 de abril de 2010, 8:15

La teoría de ArTISmuño!!!
Me muero, me mue ro.

SP | 20 de abril de 2010, 12:45

jajaja pero si es un indi, usa chombas rayadas y es animal friendly a full

Joakkin | 20 de abril de 2010, 19:32

Hace poco fui a almorzar a las Cuartetas. Gran muzza, pero la de espinaca no tiene nada que hacer con la de Bacci, donde he comido más de una pizza entera acompañada de Coca Cola. Sí,ni yo sé cómo. Ah, y el reggae lo disfruto tanto como el Brasil-Portugal de los Simpsons.

flor | 21 de abril de 2010, 8:41

¿y cuál era tu trabajo en todo esto? (tiene que haber uno, porque cuando leí "motivos laborales", pensé en vos").

Ivan IV | 21 de abril de 2010, 9:48

No olvidemos como empezó la cosa: "me tenés que hacer un favor". Es clave resaltar eso, porque mas allá de la pizza como condimento, usted se encontraba en la ficticia situación de elegir. Estaba clara la estafa. La pizza era solamente el gol de descuento a los 43´ ST.

Tengo la misma capacidad de disfrutar el género y la anécdota me sirvió para ver por donde andan mis niveles "favorísticos".

Por último, mención especial para la "Aristimuño Theory".

Abrazo

Lisandro | 21 de abril de 2010, 11:29

J: si se hacen bien, son términos opuestos.

B:)

Jk: 2 pedazos bastan para estar ok. 3 con hambre, me hizo sentir un flojo total. El extremihno se la pasa al centrinho!

f: mi trabajo era el de acompañar la tortura, mi amigo tenía que cubrir el show para un medio.

I: yo sabía que iba engrupido y acepté. Quizás eso sea la amistá. Aristimuño estaciona los autos durante el día, hay que ir a relevar.

Lamasput | 1 de mayo de 2010, 7:07

Pero claro que eso es la amistad. Y de indie lo de llamarse dude entre ustedes.
Me encantó la crónica. Encontré, para variar en este blog, en precisas palabras lo que me pasa con estos fenómenos. Yo también disfruto de Marley, pero el resto sinceramente sí es música de verano para acompañar fotos de playa y no otra cosa. También ocurre con el bossa (versito no intencionado)
Una última cosa: si alguna vez decido tornar literatura la bazofia que estoy escribiendo tu final me lo apropio. El que avisa....

Saludos!

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