Fiel a la vieja escuela



No me canso de citar una de las frases más verdaderas y conmovedoras que se hayan dicho sobre el deporte, y corresponde al ex entrenador de los Houston Rockets, Rudy Tomjanovich, quien maradoneanamente dijo tras ganar su segundo campeonato a quienes no creyeron en ellos que “Nunca subestimen el corazón de un campeón”.

Y no es casual que cada vez que se necesite dar la talla, la selección argentina de básquet la de. Quiero decir, en situaciones donde puede llegar a ganar, gana. Aunque haya una pequeña ventaja para el rival, gana. Esta generación dorada que está dando sus últimos capítulos (es impagable haber sido contemporáneo) sigue emocionándonos.

Para este partido de octavos de final no contó  ni con Ginobili ni con Nocioni, el número uno y tres de una hipotética lista de jugadores más valiosos y aún así dio el piné que había que dar. Nada más difícil que hacer lo que uno tiene que hacer: entró Leo Gutiérrez y clavó sus triples, entró Cequeira y desgastó a un increíble Huertas, Jasen con su garra y goleo y bueno, que decir de Scola y Delfino. Este grupo denominado “generación dorada” ha visto cómo se retiraron jugadores insignias, los que forjaron el camino hasta aquí y aun así ese fuego se mantiene.

Ahora que respeto un poco a Cachito Vigil puedo citarlo, el dice que los campeones son personas comunes que hacen cosas extraordinarias. Y si juntamos ambas citas podríamos decir que el corazón de un campeón puede hacer cosas extraordinarias. Y creo que estamos orientados, porque aquél que pudo cruzar su Rubicón alguna vez tiene más chance de volver a cruzar otro –no el mismo- que uno que no lo hizo. Y por contagio, quienes son nuevos y pueden mediante su roce tener algo de ellos, es más que no haberlo tenido nunca (nada de esto se aplica para el fútbol, podría dar mis razones en otra entrada). Por eso Brasil deberá esperar.

Y si bien lo que quiero remarcar es el juego de conjunto, es imposible no hablar de Scola. Scola es como la neurosis: uno la conoce, sabe por dónde se mueve, que hace, en qué momentos puede llegar a tener más dudas, cuando se intensificará, cuando se la puede frenar un poco pero aun así no puede detenerla. Magnano lo tuvo muchos años, preparó defensas y no pudo contra el grandioso pick and roll de Prigioni y Scola. Luis no corre ni muy rápido ni salta muy alto, pero maneja todos los fundamentos de su puesto a la perfección –como lo hiciera Pepe Sánchez- y no le pesa en lo más mínimo ser quien tire del carro. Y por más que Argentina quede eliminada en la siguiente instancia nada de esto quedará opacado.

Finalmente recordé una frase del gran Muhammad Ali: "Los campeones no se hacen en gimnasios, están hechos de algo inmaterial que tienen muy dentro de ellos. Es un deseo, un sueño, una visión".
 
No hay apología al triunfo, hay apología al corazón.

6 comentarios:

Bocha | 8 de septiembre de 2010, 8:28

Grande Didí!!! Imposible no emocionarse con este "mostros", vamos a ser viejos y hablaremos de ellos, qué bueno haberlos disfrutado en vivo. Néstor presidente, Luifa emperador...

Magic Antonio | 8 de septiembre de 2010, 8:32

yo soy de la escuela cachito vigil.
el basquet tiene para mí (que no disfruto del basquet) una revancha eventual: la de los partidazos que veo por asomo. Llámenme oportunista de la pasión, pero es que el basquet no me llega. Lo siento. Lo siento en dos sentidos: pido disculpas a mis amigos que aman este deporte, y me lamento por no poder disfrutarlo a la par.
Pero el de ayer, como tantos otros, fue uno de esos asomos que antológicos, que me hicieron sentirme más cerca de los míos. Lo demás, lo que dice acá arriba, me ilustra y como siempre la emboca.
Soy de la escuela de Cachito Vigil.

Lisandro | 8 de septiembre de 2010, 9:17

No me gustaba el tono de Cachito, pero ahora hasta me caen bien sus gorras y que esté pelado. Tiene una anécdota genial con Bielsa, eso tiene que haber ayudado. Pero Cachito no es ogro.

flor | 8 de septiembre de 2010, 18:37

nunca vi un partido de basquet (empiezo a pensar que me estoy perdiendo algo) y el hockey femenino me parece profundamente desagradable, pero sí, es cierto lo que dice Vigil.

Juan Antípoda | 9 de septiembre de 2010, 13:59

habrá que esperar a que ahora este blog nos dé un contra-posteo sobre lo que sucedió después de esto. Digo, no creo que amerite hablar de una derrota, pero sí sobre las derrotas en general. Es un tema apasionante, como ya lo demostró el Mundial Italia 90.

Lisandro Capdevila | 13 de septiembre de 2010, 22:30

el basquet está bueno flor, pero quizás deberías verlo con alguien que le guste y te pueda acompañar.

Y Joan, si es que es todo un tema, el que recorre todo este blog.

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