Acerca de Don Draper

Está muerto. Lo sabemos no porque Dick Whitman haya tomado su nombre y sus rasgos de héroe, lo sabemos porque Don Draper realmente anda muerto por ahí: no está, no desea nada, no puede. Es un cuerpo que toma y coge, es pura pulsión parcial. Ahí no hay nadie, hay un abismo. Y el abismo chupa.

Si el hombre se da el ser en cada elección, Don Draper elige darse y dar muerte -en sus múltiples formas- a todo lo que lo rodea. Y nada tiene que ver con la moral, nadie es más feliz estando cerca de él. Y si lo es, es breve y tiene consecuencias dramáticas.

Don Draper no quiere a nadie, no necesita a nadie. No sabe qué hacer con sus hijos, no supo qué hacer cuando Betty empezó a desear algo por fuera de él, no sabe tampoco que hacer ahora que Megan eligió otra cosa. Cuando ellas se mueven un poco, Don Draper tambalea. Pero antes de caer se coge a otra, y a otra, y a otra. Es la manera en la que sostiene.

Don Draper odia a las mujeres. Son objetos  con agujeros que usan vestidos y adornan bien una mesa.  Es un perverso que utiliza al otro como instrumento para su goce: todas le dan lo mismo, lo importante es hacer el circuito.

Haber crecido en un burdel ni lo explica ni lo exonera. El punto de partida no lo es todo.

Para algunas mujeres Don Draper es irresistible. Y si, es que es un fantasma femenino, es el Don Juan que las tiene a todas, que sabe sobre el sexo y sobre ellas. Parafraseando a Sylvia Plath, es el fascista que toda mujer adora.

A Don Draper su pasado no lo perturba, vive en el puro presente de los cobardes.

Espero como el soldado en el arado espera, que Don Draper pronto mate a alguien y sienta alivio por un instante. Este es el poema debería escribir y nunca podrá, pero que si pudo Bukowski:



For Jane

225 days under grass
and you know more than I.
they have long taken your blood,
you are a dry stick in a basket.
is this how it works?
in this room
the hours of love
still make shadows.

when you left
you took almost
everything.
I kneel in the nights
before tigers
that will not let me be.

what you were
will not happen again.
the tigers have found me
and I do not care. 

8 comentarios:

flor | 25 de julio de 2013, 16:51

wow. me encanta lis. todo.
un acercamiento psicoanalítico a la perversión de don draper.
no dejo de pensar en la escena del cuarto de hotel verde. ahí, ejerciendo un poder que no es, que está muerto.

Brenda V | 25 de julio de 2013, 17:44

Tiene que morir, pronto. Ya no se banca ni el, yo menos.
Pobres las almas que lo rodean, embelesadas, ciegas, perdidas... Todo lo arruina.
Pense que ya el karma lo habia alcanzado al final de la ultima temporada, pero es un fenix de irresistible discurso que hasta a la parca hipnotiza.
Nice to be back here.

Zou Bisou Bisou

Anónimo | 25 de julio de 2013, 22:11

Por todo eso que relatas su personaje es fascinante, no se trata de quererlo o no. Se trata de pensarlo y pensar su época. Beso! Siempre muy lúcidos sus comentarios.
Fer

Lisandro | 26 de julio de 2013, 7:52

Flor: también es un acercamiento poético. Voy por la mitad de la sexta temporada. Esas escenas con la vecina son un delirio.

Verita: los que caen en la trampa una y otra vez, otro capítulo para ellos! :)

Don produce fascinación,la del abismo. Beso fer!

Vic | 11 de agosto de 2013, 21:26

Es el hombre que toda mujer cree poder ablandar y eso lo hace irresistible. Lo de la vecina a mi me dejó loca!

Claudio G. | 8 de noviembre de 2013, 13:44

Y sin embargo, por qué todos queremos ser, un poquito, Don Draper? Peggy, al final, se vá a quedar con todo

lisandro | 8 de noviembre de 2013, 13:49

Tal cual, Peggy es muy Don.
Quizás Don actúa lo que muchos reprimen.

Claudio G. | 8 de noviembre de 2013, 20:33

Peggy es Don, pero más inteligente, más pensante, más calculadora y se pone la camiseta y la defiende hasta la muerte y a sus compañeros. Algo más? Sterling es un crack!

Publicar un comentario en la entrada