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Crónica de un niño solo

Donald Winnicott fue un psicoanalista inglés extraordinario. Trabajó y teorizó con las poblaciones más vulneradas después de ambas guerras mundiales. Pediatra de formación, dedicó su vida al trabajo con niños y realizó algunos de los aportes más importantes al corpus teórico-práctico del psicoanálisis postfreudiano. De una simpleza conceptual avasallante (tanto que uno duda de su profundidad, pero sólo es la tara de tantos años de psicoanálisis jeroglífico) y una humanidad conmovedora, logró incidir de manera determinante en la creación del sistema público de salud británico y dio pie a multiplicidad de abordajes terapéuticos comunitarios.


Winnicott entendió las conductas/tendencias “antisociales” de los adolescentes como fenómenos producidos por una temprana deprivación afectiva ocurrida en su vida infantil. Otorgó una clave no punitiva para entender las conductas que lesionan el orden social establecido, pensó que allí donde hay alguien cometiendo un daño, previamente ese alguien fue dañado, desalojado, no inscripto en (y por)el otro. Winnicott habla de afecto, de sostén, de contención, de ambiente facilitador, términos que hacen sonrojar a los puristas del lenguaje. E introduce una mirada novedosa: para Winnicott la tendencia antisocial implica una esperanza, y cito:  

“La falta de esperanza es la característica básica del niño deprivado que, por supuesto, no se comporta constantemente en forma antisocial, sino que manifiesta dicha tendencia en sus períodos esperanzados. Esto podrá ocasionar inconvenientes a la sociedad (y a usted, si la bicicleta robada es la suya...), pero quienes no se ven afectados en modo alguno por estos robos compulsivos pueden percibir la esperanza subyacente. Cabe preguntarse si nuestra propensión a encomendar a otros el tratamiento del delincuente no obedecerá, entre otras razones, a que nos desagrada ser víctimas de un robo.”

Siempre vi a Pity como un niño desesperado en un mundo de adultos, un niño viviendo en un planeta tierra siempre algo ajeno. Es mi intención esquivar análisis sociológicos y centrarme arbitraria y parcialmente en su biografía. Para Freud, el complejo de Edipo es la fuente de la ética individual, y la novela familiar de la parentela la constelación desde donde uno comienza a tejer su propia historia. Quienes nos trajeron al mundo nos marcaron a fuego, no hay tabula rasa posible y esas marcas nos acompañarán por el resto de nuestras vidas. 

Este niño herido perdió hace muchos años el Don de la canción que se había creado. No más canciones, no más recitales, pobre lazo social. Denuncias por violencia de género, incidentes viales serios, un disparo a su manager, fotos semi desnudo con un policía. 30 años de adicciones vuelven al hombre más hermoso un zombie.  Las sustancias explican tan sólo una parte de cualquier conducta. Aquél niño desapareció hace años en la total desesperanza. 

En estos días y a partir de mi trabajo, una conocida de Pity me contó que cuando eran chicos ella le hacía de seguridad para entrar a Ciudad Oculta porque era un “pan de Dios” y los pibes lo robaban. También me contó que en ocasiones Pity y sus amigos cuidaron de ella en momentos de extrema vulnerabilidad. Para cuidar a alguien hay que haber sido cuidado.

Ayer mientras miraba cómo avanza la demolición del Elefante Blanco, recordé que en el piso más alto había un graffiti enorme que decía Viejas Locas junto a su logo y lamenté no haberle sacado una foto en su momento. Un símbolo hermoso sobre un edificio que metaforiza las peores caras del estado: corrupto, ausente, vaciado, deudor, de espalda a sus ciudadanos.

Somos arrojados a la existencia con un contrato en la mano: si no lo firman del otro lado estamos al horno. Ya de grandes tenemos la enorme responsabilidad de evitar o hacer control de daños con los niñxs que osemos traer a este mundo. No es posible pensar linealmente, todo es frágil y nadie está a salvo de ser un victimario, el trabajo es reconocer esta posibilidad y asumir como imperativo categórico la posibilidad de la esperanza para reparar lo que se ha roto en nosotros y en los demás, al menos los que tenemos más cerca. Porque pasado un tiempo ya no es posible prevenirlo, hasta los juristas y sus criterios de imputabilidad lo saben.

Pity deberá pagar su deuda en lo real porque no pudo pagarla antes en lo simbólico. Daño sobre daño sobre daño. Hay que sostener la pregunta de si cualquiera puede matar. Hay que sostener la evidencia de que no todos pueden abrigar y dar asilo en su corazón. No hay que olvidarlo, aunque a nadie ya le importe.


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Pulp sucede


Si  William Faulkner pudiera cantar, probablemente lo haría como Jarvis Cocker.  Si Leonard Cohen pudiera bailar, probablemente lo haría como Jarvis Cocker. Pero nadie lo hace como Jarvis Cocker. Ni Jarvis Cocker. 

Si en el principio estuvo el verbo, este tuvo la forma de un imperativo: cantá.

Ayer  Pulp enfrentó la noche lunar con la certeza de lo único: que era ese momento y nunca más. No hubo un hasta pronto, hubo agradecimiento y entrega total. La entrega heroica que solo un puñado de escritores de rock de británico han alcanzado. 

La batería de canciones  imbatibles de sus tres discos más festejados (His n´hers, Different Class, This is hardcore), un colado del último y un par de lados b, llenaron como uppercuts el lugar donde en 1965 Bonavena irrumpió en la escena grande del boxeo argentino al ganarle por puntos al Goyo Peralta. Los mismos puntos y deletreadas maravillosas con que se puede componer un estribillo.

Siento afinidad con la genealogía, con la condensación, con el intento de desarmar lo-mismo, lo ya dicho y decirlo de nuevo pero de otra manera, que es también una forma de decir otra cosa. Por eso los artistas tienen algo en algún momento, que no todos tenemos. Todos hemos tenido un peor momento de nuestras vidas, pero no todos hemos escrito This is hardcore. 

Escribo a un día de un acontecimiento. Pensar el lugar que Pulp ocupa en la historia del rock mundial no es relevante. ¿Pero por qué no cerrás la puerta y corrés las cortinas? Porque no irás a ningún lado. 

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La soledad no es una herida


Suena exagerado –y lo es- hablar de héroes por estos tiempos. Pero como hay una pata que no está en la realidad, me permito licencias poéticas. 

Hay instalada una polémica (por Cachito Vigil, entre otros) acerca de qué es lo ordinario y qué lo extraordinario. Desde este lugar se ha asociado algunas situaciones deportivas a lo segundo, situaciones precisas; puntuales; sin necesidad de ser construidas por un relato. Me he valido en reiteradas ocasiones de la frase de Fitzgerald acerca de que detrás de cada héroe, se podría escribir una –su- tragedia. 

En teoría el héroe debe aparecer cuando más se lo necesita, cuando los mortales dada su naturaleza standard, no pueden realizar aquello que la situación amerita. O dicho psicoanalíticamente, no pueden llevar adelante su acto. Todo neurótico sabe lo difícil que es hacer lo que sabe que tiene que hacer. Si tiene que aparecer alguien para que haga lo que uno no puede, no es amor lo que nos une con ese alguien, con ese héroe, ni tampoco la resolución puede contarse como válida del todo, ya que el sujeto no ha dejado su trazo. 

Acerca de la psicología del héroe también se puede hipotetizar demencialmente como me gusta: quizás un héroe sea un “loco” que no tiene nada que perder y en su acto de arrojo se gana –gracias a la desaprensión por su vida- el lugar de Uno sobre su Universo. Esa es una posibilidad, otra más moderada podría ser que ese alguien sabe todo lo que está en juego y está a la altura de su acto, el acto que lo corre de atrás y se presenta bajo la forma de la inminencia, lo encuentra como poseedor de todas las letras para poder decirlo, para poder hacerlo. 

Hay gestos heroicos y canciones que hablan sobre eso. La canción que da título a esta entrada es una de esas escrita por alguien que se ha forjado en las duras batallas de los desparejos escenarios del rock. Y cuando alguien tiene tantas, es más probable que esté preparado para cuando le toque.

Ayer viendo Las Pelotas pensé que Daffunchio mantiene viva la reserva heroica del rock argentino, minutos después vi a Manza y sus Valle de muñecas y sentí lo mismo (en cambio Bersuit debería dejar de cantar Sr. Cobranza por anácronica).

Lo maravilloso de todo esto (de estar vivo, de tomarse licencias poeticas, de exagerar, de ser injusto) es que no importa que lo que uno dice sea cierto o no, es verosimil para quien quiera creerlo. 

Si la soledad no es una herida, es porque algo ha cambiado.

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Ella entró por la ventana del baño


Así como las harinas son los enemigos de las caderas, el pozo de un montículo, los turcos de cualquier hombre asustadizo, no tener un lugar en el deseo de al menos una persona, es el enemigo más persistente y letal de la vida.

El desbordante talento de Amy tuvo durante quizás un lustro, un cauce para su fuego (aquel que puede quemar tanto, que hay que apagar con algo, como Ortega con alcohol). La falta estructural se puede tapar con muchas cosas: personas, trabajo, droga. Y cuando se obstruye la falta en ser, (la pregunta nunca es formulada) la falta actúa como la mirada del abismo de Nietzsche: te la devuelve. Y ahí lo que te salvaba, te hunde. El neurótico se mata por un error de cálculo, pero si lo intenta seguido, hasta las matemáticas se humanizan.

No jugamos a leer las interpretaciones de la prensa: ni que su madre lo veía venir, ni a su padre que lo siente mucho y agradece a los fans desde USA, ni a sus ex parejas que se la sacaron de encima y le rompieron el corazón. No, tomamos dos retazos de hits como los panegíricos a desplegar.

Rehab
The man said 'why do you think you here'
I said 'I got no idea
I'm gonna, I'm gonna lose my baby
so I always keep a bottle near'
He said 'I just think you're depressed,
this me, yeah baby, and the rest'
I don't ever wanna drink again
I just ooh I just need a friend



Back to black
We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black


Están aquellos que lo gritan, que lo cantan, que se asustan, que lo hacen. Amy cargaba un cartel gigante sobre su frente con su dolor, no fue suficiente el sostén de la mirada de sus fans que por ejemplo sostuvo más tiempo a Marilyn.

Amy hizo su definitivo back to black, solo que esta vez hacia delante.


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Viaje al fin de la noche


Suponemos que ha y un fin. Hacemos bien, porque lo hay (“hay término y hay tasa”). Quienes tengan la fortuna de tener un Dios que les brinde paz y respuestas, afortunados. Quienes no lo tenemos,  también buscamos  cosas en los pasillos de la noche. Ésta tiene una característica que provoca, que no es intrínseca y es que, suspendidos los mecanismos que se activan durante el día, los estímulos externos bajan y nuestras voces pasan al frente, de allí que la gente se suicide más los domingos, se deprima los días de lluvia y tenga pequeñas crisis cuando se corta la luz. Es prácticamente el equivalente a acostarte en el diván de una terapia, no tenés los gestos del otro para distraerte. Y más aun, la noche trae con  un gancho, deja disponible a las horas cuando uno fue un niño y tuvo ese miedo literal a la oscuridad, a lo sobrenatural y al concepto de lo finito. Esas capas viven atemporalmente en el inconsciente, y eso lo descubrió el genio de Freud. Y ahí no hay causa biológica, ahí hay un entramado de palabras, deseo y objetos cuyo desanudamiento de fondo no se hace con pastillas. La gente sufre porque está viva, los muertos en cambio. 

Lacan –para variar- invirtiendo la frase de Dostoievski de que si Dios no existe todo está permitido, entendió que si Dios no existe, todo está prohibido, ya que no hay una instancia que legisle y autorice a por ejemplo, gozar.  Pero sólo traje a Dios de nuevo para molestarlo, sabemos que murió en el 9/11.

Me debato en lo que ahora se me aparecen como dos ideas contrapuestas que no encuentran su síntesis, ya que se me hace que hacia el fin de la noche no hay nada para compartir con los demás, pero a la vez después de un cierto recorrido y no para todos, se impone la experiencia de lo irreductible y lo inefable. Repito: se podrían pensar grados de acercamiento a lo que podría decirse en términos psicoanalíticos, la castración. Freud también la entendió como una roca imposible de franquear. Lacan fue más allá y la entendió como un monolito por el que hay que pasar. Poca gente puede, algunos pocos con análisis lo consiguen y pueden recorrer el camino con más luces sobre las piedras y jodiendo a menos gente con menos frecuencia.

Pero nunca quiero hablar específicamente de una cosa, el libro que da título a esta entrada no pude terminar de leerlo porque me aburrí. ¿Cuántas cosas dejamos por aburrimiento como si supiéramos que otra cosa mejor nos espera adelante? Lacan dijo que la muerte entra dentro del dominio de la fe, hacemos bien en creer que vamos a morir, porque desde allí encontramos las fuerzas para seguir, otra gran roca sólida desde donde tirar un ancla.

Me doy cuenta que finalmente llegué donde sabía dónde pero no cómo llegar: escribir sobre la maravillosa canción de Leonard Cohen, The Partisan, la escuché todos los días de la última semana, y lo que acabo de decir está en parte explicado en la canción:

“Oh, the wind, the wind is blowing,
through the graves the wind is blowing,
freedom soon will come;
then we'll come from the shadows.”


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Teléfonos / White Trash


Recuerdo cuando escuché por primera vez “Teléfonos/White trash” de Sumo, tendría unos 14 o 15 años. Opresiva y deslumbrante, un grupo de rock que cantaba las flores del mal. La imagen de un teléfono sonando en una habitación vacía era muy fuerte. Pensaba en un suicida, en alguien que había llegado demasiado temprano o demasiado tarde. Los teléfonos pueblan las canciones de rock, desde Charly y su peluca telefónicaFito y sus cables de Entel, pasando por Estelares y la habitación donde se escucha el telefono, y varias más que podrían ser material para algún ensayito de alguien más metódico que yo. El teléfono como las cartas, como los puentes. Y es posible que del otro lado no contesten, es la premisa que lo sostiene.

Yo tenía algo con los telefonos públicos, me gustaba usarlos, 20 centavos y ya, la moneda de un peso valía doble. Por un tiempo coexistieron en mí con el celular. De hecho el primero me lo regalaron y desde ese entonces (no muchos años, 5  quizás) he abandonado al teléfono público. Solía usarlo mayoritariamente para llamar a chicas (primeras citas o “estoy cerca de tu casa”), la situación de estar en la calle y tener que llamar al fijo de un hogar era toda una situación. Más atrás aun, antes del 2000 si uno quería llamar a una chica, tenía que hacerlo al lugar donde probablemente atendería el padre o la madre, una situación espantosa para quien quisiera desposar a la adolescente del inmueble (nota: todo esto rige para los teléfonos fijos sin identificador de llamada, la sorpresa es fundamental).  El uso del celular sin duda ha producido cambios en las subjetividades, como marca de época, los control freaks podrán acosar a sus parejas o a quienes quieran con la excusa de saber cómo están, que hacen, lo mismo para las madres. Yo diría que está bien no atender el celular cuando uno no tiene ganas, ni contestar mensajes si tampoco quiere (otra nota: los mensajes, así como los mails: llegan, no sirve como excusa), o bien, apagarlo.

Había que ir a la guía a buscar los teléfonos (que antes habíamos usado para llamar y molestar a los de apellidos graciosos), como hizo Bielsa sin suerte hace poco para tratar de contestarle a un tipo que escribió una carta de lectores a un diario (¡genio!).

En estos tiempos tan aparentemente veloces donde las personas navegan por internet con sus celulares, la cantidad borrará todo de nuestra y de las memorias. Una carta quedará toda una vida para ser recuperada, los mails se borran en un par de años, sin ir más lejos toda la correspondencia virtual de algún valor la he perdido en servidores de cualquier país y sólo quedan para los trabajos de archivo de la biografia de fantasía, digamos, lo previo al año 2000 (O usar el Outlook).

Como sabrá usted lector de este panfleto, la lógica que impera es la de la perdigonada, se abre en  muchas direcciones y alguna le pegará.  Acabo de escribir esto cuando tendría que estar haciendo la segunda entrada de Los condenados de la tierra, porque ya nadie quiere los teléfonos públicos.

You know my name (look up the number).

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Marcelo Bielsa


"Gracias le doy a la Virgen
 gracias le doy al Señor
porque entre tanto rigor 
y habiendo perdido tanto
no perdí mi amor al canto
ni mi voz como cantor"

Estas estrofas del Martín Fierro las citó Calamaro en su concierto regreso en  el Luna Park tras casi cinco años de ausencia en los escenarios argentinos. Hace unos días Marcelo Bielsa dio una magistral conferencia de prensa donde anunciaba que si al día siguiente perdía el presidente de la AFA chilena, dejaría su cargo luego de sus últimos compromisos del año, dando una serie de argumentos sociológicos y deportivos irrefutables, nunca apelando a lo sentimental. Tratar de condensar la conferencia y lo que pienso de Bielsa me llevaría miles y miles de palabras que le ahorraré a usted, ocasional y recurrente lector.

Al día siguiente de la conferencia finalmente ganó las elecciones un español (¡!) que fue elegido por los presidentes de los clubes chilenos, en una acción que revela la poca intención de profundizar el modelo en el cual Bielsa había sido una parte importante (cosa que él tratará de negar sistemáticamente), primando –cuando no- intereses menos generosos e individuales.

Hace unos días JP Feinmann decía que él podía darse cuenta cuando alguien pensaba con rigor, en relación a Cristina, y lo mismo puede decirse de Bielsa. No existe ni ha existido en el fútbol argentino un técnico con la rigurosidad de pensamiento, claridad argumentativa y expositiva de sus ideas, sus métodos, su trabajo de campo, su preparación, en fin, la idoneidad para el cargo. Hasta podría decirse con el eufemismo con el que algunos profesionales de Recursos Humanos rechazan candidatos por estar “sobre calificados”, Bielsa está sobre calificado para dirigir fútbol, el lo negaría de corazón (y yo) y sería cierto, pero entre tanta mediocridad y pensamiento mágico que se puede divisar en las palabras de los técnicos de nuestro país, Bielsa suena al padre de la criatura, a aquél que sufre por lo que se le escapa de las manos.

El dice que su experiencia en Chile le despertó la vocación, aquella entidad de dudosa existencia que quizás sólo exista para el que la encuentre. El deseo algo tiene que ver ahí. Bielsa trabajó en Chile para darle mucho de lo que no tenía, juntó medio millón de dólares dando conferencias y lo “devolvió” en inversión para el complejo Pinto Durán, donde, ante la mirada incrédula de Mayne-Nicholls pidió vivir, un lugar de cara a la montaña; ubicada en una modesta zona de Chile.

Logró unir temporalmente a los dirigentes y tocó el alma excesivamente patriota de los chilenos (mi pasado patagónico así me autoriza) y les mostró artleanamente que a base de trabajo y calidez humana, podían un poco más. Recibía a todo aquél que se acercara al predio, a cualquier DT que pidiera observar sus trabajos y ponía una persona a disposición para que lo guiara por el mismo y explicara todos los ejercicios si así lo requería, extendiendo una copia de su base de datos de manera desinteresada, ya que en la base de este proceder él sostiene que mientras mejores sean los otros (técnicos, jugadores) uno consecuentemente se mejora.

Habló sobre la idea de invertir en aquello que no se verá inmediatamente sino con los años, en los jóvenes, en los beneficios que verán otros, y recordó el orgullo que sentían los habitantes de algunos pueblos cercanos a Rosario cuando los árboles de su calle principal eran tan altos que se tocaban en sus copas desde las veredas enfrentadas. También recordó que algunos intendentes los mandaban a podar para borrar ese símbolo del anterior gobierno.


Del rigor en la ciencia

Bielsa es un personaje borgeano, laberíntico, pero jamás un loco. Aquí comienza el trabajo de deconstrucción de su apodo, que espero sigan otros más lúcidos. Históricamente la locura ha apresado en sus redes a los pobres, los desposeídos, los extranjeros, la famosa otredad, todo aquello que despertara algún temor, algún rechazo en los supuestos normales, que por un lado no son más que aquellos que han ganado, que han llegado primero y han impuesto su discurso. También se ha asociado la psicosis a lo deficitario, cuando en realidad la inteligencia no se ve afectada (aunque si en las esquizofrenias). Hablo de inteligencia, de voluntad, de rigurosidad porque intuyo que Bielsa no se debe llevar muy bien con la hipótesis del inconsciente, es decir, aceptar que hay algo más allá de nuestra voluntad y que nuestro yo no es el que determina nuestra conducta. Y Freud lo propuso y demostró cartesianamente, ¡un genio! Ese trabajo desmedido, esa puntillosidad, ese declarar conocer a todos los jugadores sub-20 de los 32 equipos del fútbol chileno quizás sea la argucia de su fantasma para evitar el horror del inconsciente. Pero no quiero ir por ese lado.  Bielsa es un iluminista, el pensamiento es un reflector que no solamente va sobre el campo de juego.

Yo desde la supuesta razón, en mi condición de devoto del equipo más popular de Rosario, debería odiar a Bielsa por ser de la contra, pero no lo hago, sino lo contrario, ya que ¿Qué culpa tiene de haber pertenecido a una familia que abrazó al club de la ciudad que lleva un nombre en inglés? Académicamente toda definición psicológica de “normalidad” es cuestionable. 
Los franceses a principio de 1900 describieron y delimitaron  las“locuras razonantes”, pero éste no es el caso. ¿Acaso no podría decirse de un loco que es alguien que no sabe lo que dice? ¿O que no tiene sentido? ¿Acaso yo tengo un hilo, hay una coherencia en estas líneas? ¿Acaso usted sabe lo que dice?

Bielsa si, un pre freudiano.

“Yo sé que la verdad es la verdad del que tiene poder." No lo dijo Nietzsche, lo dijo Bielsa en esa conferencia, y  ahora debe estar cantando la canción de Loquillo, Línea clara:
"Dicen qué me repito
de lo claro que hablo,
será que no me entrego
a las reglas del mercado
porque milito en la razón
del pensamiento ilustrado."

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Muchos mitos


“Tengo miedo de la escena de la calle. Tengo miedo que en la calle no haya nadie” canta Charly en Gato de Metal, misma escena de Moretti en  El corazón sobre todo, que nadie espere en la vereda de enfrente.

No sólo es una verdad de la lógica sino del seguir vivo: se necesita al menos uno (a) persona que te ame, nadie se mantiene sin eso.  El amor, tema inagotable desde que se inventó, ya no desencadena guerras, ya nadie lleva un país al campo –ni siquiera virtual- de batalla. Pelear por un amor puede sonar tan vacio como un baño cuando le quitamos la cortina de baño para cambiarla, a lo sumo un eco, un eco.

El amor envuelto en la maraña de racionalizaciones, tan en boga en ciertos lados, ciertos ámbitos, cierto rango etario con el que uno se relaciona, poblado de soldados útiles e inútiles para el amor, con sus estandartes y sus ropas (como equiparaba Ovidio, al amor y a la guerra se va con las mejores ropas) para vaya a saber uno qué.

Mal podría hacer yo en negar todo lo que se ha dicho y teorizado sobre el amor (imposible saberlo, de hecho), pero como alguna vez se dijo en este panfleto, quizás el amor sea un bien decir. Porque quizás nombrar al amor, a las palabras del lazo social reconocidas como amor, sea eso el amor. Y no nombrarlas, no adecuarse, no sea amor. Usted decide.

Sucede. O no sucede. Lo imposible de decir se dice cuando el amor no está, porque cuando está uno está demasiado ebrio para hablar, ningún espíritu feliz hace una revolución,  idea contraria a la lucidez de Bielsa, que dice que hay que tocar los equipos en la victoria.

Pienso en algunos aforismos lacanianos e inmediatamente los dejo de lado, no porque no digan cosas interesantes, sólo que no es el momento. Pero si un punto: si el amor es un bien decir, está dicho con palabras, no como en el sexo donde uno balbucea –y nada tiene que ver con el amor- con palabras que alguna vez fueron insertadas en nosotros por otros, la lengua materna, quizás el faro que guíe mucho tiempo esa búsqueda.

¿Es siempre el mismo el amor? ¿Por qué –hasta cierta edad supongo- uno cree que siempre se podrá amar? ¿De qué está hecho ese reservorio de amor? ¿Por qué alguna vez fue tanto y hoy el olvido cubre esos recuerdos? Si uno se dejara hacer por el amor como sugería Cortázar, nada tendría que preguntarse. Por eso cuando Iorio le dice a Casella que lo que falta en el mundo es amor, es imposible negarse a ese enunciado, only love can sustain cantaba el inverosimil dúo de Guillermo Vilas y Spinetta.

Pero no, nadie que haya estado relativamente despierto sabe que con amor alcanza. Pero esa es la harina que está  un poquito más abajo en el hangar donde descansan las reservas amorosas. Ni hablar del amor no correspondido (¿es?). El lenguaje nos da vida y nos arruina, una banda lo duda en su título, pero las mujeres están seguras.

Es la rapsodia de los que decoran el tiempo.

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Los que esperan

La autopista no estaba cargada, el auto había sido lavado por la mañana, el cielo se ennegrecía como un cierre relámpago sobre nosotros. Llegando a la ciudad, a la derecha el escenario de un otro festival. Un plan ogro estaba en marcha: transito lento (el único que existe) por Figueroa Alcorta, monumento a los españoles, Plaza Italia, estacionamiento, lluvia para retirar las entradas, un familiar, periodistas mojándose bajo la lluvia ante la descortesía de la organización, muchas camperas negras y personas en sus mediados cuarenta –algunos con sus caras pintadas de blanco-.

El show empezó a horario, antes Victoria mil paseó su gélida y anodina existencia ante la indiferencia de la mayoría (aunque uno movía la patita en gesto qbt) que esperaba con emoción a los Echo & the Bunnymen. El show comenzó un poco flojo, temí que fuera largo, pensaba en la pizzería que nos esperaba a dos cuadras. Antes habíamos estado hablando con  un músico amigo sobre recitales y entretelones. Nos contó la anécdota sobre el mundo del rock quizás más espeluznante que haya escuchado jamás.

Una puesta de luz mínima, todas apuntando desde el escenario hacia afuera, ninguna de frente, lo que hizo que jamás la cara de Ian estuviese iluminada. Y estaba bien, sólo luces blancas y azules durante el show, recien en los bises se entrometieron unas violetas y verdes. El mismo músico nos contó que en el 90 cuando vinieron los Jesus & Mary Chain tan sólo vio sus siluetas. 

El cielo encapotado coincidía con el ambiente lúgubre del recinto y de los ogros de la isla. Un gran cantante y una banda donde a pesar que solo siguen dos de los integrantes iniciales, suena a la altura de su nombre. Terminaron tocando todos sus temas más conocidos, por lo cual hasta los que menos habiamos buceado en  su obra (como yo) pudimos hacer lip-sync.

Luego la pizzería donde nos atendieron muy mal y el otro familiar que se levantó a pedir el libro de quejas, y ante la negativa de darlo nos retiramos habiendo consumido algunas cosas y sin pagar. Ya comido y a resguardo de la lluvia, emprendiendo el retorno, resonaban en mi las luminosas  palabras encerradas en Nothing lasts forever, junto a la invitación a walk on the wild side:


"...I want it now
Don't tell me that my ship is coming in
Nothing comes to those who wait
Time's running out the door you're running in
So, I want more than I can get
Just trying to, trying to, trying to forget
Nothing ever lasts forever..."


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El camino a Mariana




Esperó hasta la última canción para decir un suave “Thanks a lot”. Durante la hora treinta y cinco que tocaron, el cantante no le dirigió una sola palabra al estadio repleto. Cual Dylan –y lo es para esta generación, y sólo necesita ¼ de palabras- sus movimientos eran verticales, a tomar agua hacia atrás, hacia delante para cantar. Una puesta de luces mínima, ellos vestidos con ropa de calle y sonando como la música que se debe escuchar en el Infierno.

Y hay mucho de eso: las letras son collages surrealistas, imágenes una arriba de otra, los estribillos más inverosímiles para cualquier banda en boca del genio de Black Francis son ese suave agradecimiento final aunque sus palabras salgan de las tripas del Cancerbero. No se me ocurre ningún cantante (ni Dimebag Darrell) que pueda gritar de esa manera no humana sin desmayarse (como en Tame). Y no sólo sigue cantando sino que luego pasa a un estado de arrullo cuasi de perdón.

Mientras escuchaba esos gritos en vivo pensaba que es una buena manera de definirlos: un grito no tiene sentido en sí mismo, no tiene palabras, convoca. Convoca al otro que responde en miles y rinde homenaje a la banda sin la cual la mayoría del rock que nos gusta a cierta clase de amantes de la música no podría existir.
Y como les dije a unos parroquianos ayer en un ataque de pappismo, en unos años nadie recordará ninguna canción de una banda electrónica, en cambio las guitarras y las melodías pop disfrazadas por  esos dementes seguirán en los corazones de los ogros con camisas escocesas. Y tiene la batalla ganada porque su imaginario con diferentes figuras y de distintas formas toca dos puntos de la estructura: sexo y muerte. Sumergirse en ese mundo es peligroso, como decía Borges, uno de los escritores menos rockeros de todos los tiempos: “Un símbolo, una rosa te desgarra y te puede matar una guitarra”.

Esta banda te puede matar si estás desprevenido, acá crecieron en ausencia, y desde ayer en un salto lógico nos encadenamos por segundo vez a ellos. Y encadenarse a una ausencia no es sin consecuencias.

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Cuatro cuartetos


El formato blog no me dejará exponer estas ideas con las herramientas gráficas que me gustarían, y como la claridad queda a merced de mi escritura, pobre el que lea.

Mientras viajaba en colectivo me detuve en la estrofa final del tango que venía escuchando (Volvió una noche): “Se fue en silencio, sin un reproche, busqué un espejo y me quise mirar; había en mi frente tantos inviernos, que también ella tuvo piedad”. Ya lo había escuchado cientos de veces pero ésta vez dijo otra cosa, e inmediatamente se me vino a la cabeza la canción de Calamaro Buena suerte y hasta luego”. La repasé en mi memoria y encontré algunas conexiones. Anoté en el aire esa frase y la asociación para ver luego qué relación podía establecerse.

Pasaron algunos días y finalmente pude sentarme y dedicarle un tiempo a este lugar telaraña.

Por fuerza tengo que copiar las letras para no pisar sin el suelo.
El tango de Gardel y Le Pera,  1935: 

Volvió una noche, no la esperaba,
había en su rostro tanta ansiedad
que tuve pena de recordarle
su felonía y su crueldad.
Me dijo humilde, si me perdonás,
el tiempo viejo otra vez vendrá,
la primavera de nuestra vida,
verás que todo nos sonreirá.
Mentira, mentira, yo quise decirle,
las horas que pasan ya no vuelven más,
y así mi cariño al tuyo enlazado
es solo un fantasma del viejo pasado
que ya no se puede resucitar.
Callé mi amargura, y tuve piedad,
sus ojos azules muy grandes se abrieron,
mi pena inaudita pronto comprendieron
y con una mueca de mujer vencida
me dijo “es la vida”, y no la vi más...
Volvió esa noche, nunca la olvido,
con la mirada triste y sin luz,
y tuve miedo de aquel espectro
que fue locura en mi juventud.
Se fue en silencio, sin un reproche,
busqué un espejo y me quise mirar;
había en mi frente tantos inviernos
que también ella tuvo piedad.

La canción de Calamaro:

Ella dijo que tuvo problemas y le dije
que este preparada para mucho menos
Ella quiso saberlo todo de mí,
pero no hubo palabras.
Dijo que era mala
que no arriesgue ese momento junto a ella
era lo mejor olvidar todo,
como si nada hubiera sido.
Ella dijo que te vaya bien,
y le dije buena suerte y hasta luego.
Y nunca más la volveré a ver
o tal vez sea en algún tiempo.
Ese manicomio estaba lleno de problemas de frontera,
se hizo de día y los varones
lentamente caminan.
Dicen que todo se sabe
pero tal vez no quiera saberlo
era lo mejor olvidar todo
por un tiempo.
Ella dijo que te vaya bien,
y le dije buena suerte y hasta luego.
Y nunca más la volveré a ver
o tal vez en algún tiempo.


Cuando leí con más tranquilidad cada letra pensé esta breve hipótesis demencial: una es moderna y la otra postmoderna. Las subjetividades en juego son distintas, el amor no fue siempre esto que creemos conocer. De hecho en este tiempo lo que tiene poco rating y genera escándalo es lo que concierne al amor y ya no más al sexo. Nadie se inquieta ante las tetas y culos al mediodía, a los videos XXX domésticos que pasan con una nubecita los noticieros. En cambio cuando entra en escena el amor la cosa se complica y los problemas se precipitan. Tensar algunos rasgos de época, nada más.

En el tango, el protagonista se sorprende con el regreso de su amada, la ve frágil y decide no recordarle su traición y su crueldad. Ella dice que si es perdonada todo el tiempo bueno volverá.

Hasta ahí es lineal, pero esta letra es una pequeña maravilla de recursos retóricos y demuestra que la lógica del fragmento está contenida en la modernidad. Pero eso es otro cantar, yo soy un poco reacio a pensar en los términos utilizados a medida por los vagos algo instruidos. He llegado a negar todo lo post en una noche de borrachera ante un par de historiadores (y no me quedé para argumentar, obviamente).

El varón quiere decirle que es mentira lo que ella dice y hacerle comprender que en el pasado habitan los muertos y ya eso no podrá ser. Silencia su dolor y con caballerosidad niega –no muy convencido- el deseo de ella de regresar (¡y ella tan segura se sorprende!). Ella dice “es la vida” y nunca más se vuelven a ver. El paso del tiempo había dejado marcas indisimulables en su frente, y una tácita y reciproca bondad los llevó a no ponerlo en evidencia y no volverse a lastimar. Las historias con fin.

Por otro lado tenemos la de Calamaro: ella se presenta advirtiendo, el retruca y mete el dedo en la llaga, ella quiere todo y encuentra silencio, ella niega lo primero que quiso. Irónicamente le dice que le vaya bien, el en espejo contesta, dice que nunca la volverá a ver e inmediatamente que quizás en algún tiempo. Brevemente se da cuenta que es una locura que no se sabe dónde comienza y dónde termina. No quiere saber, quiere olvidar por un tiempo.Aburrido. De todos modos la canción está buena, eso no se discute acá.

Dos actitudes  diferentes frente al olvido, dos frente a la separación. El posmo soporta muy mal la castración. Pero nada es tan estático, se puede ser menos afectado. Y siguiendo en paralelo –y cruzándose un poco- tenemos al tango de Contursi Como dos extraños”, modelo que tomó Calamaro (sin saberlo) para escribir “El novio del olvido”, ya no tan adolescente pero aún iluminado. No los voy a aturdir haciendo los paralelismos, los no holgazanes pueden solos.

Sing it entre los perdigones Freddie.

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Nuevo cuerpo técnico


"Vamos Che, por qué dejar,
que tus sueños se desperdicien.
Si no sos vos, triste será.
Si no sos vos, será muy triste."
Se vosAlmafuerte.

Luego del cimbronazo post eliminación mundialista, luego del recibimiento multitudinario en Ezeiza, las dilaciones maradoneanas –inclusive dando su visto bueno al rompimiento de relaciones diplomáticas de Venezuela con Colombia, no sin aclarar que la cosa no es con el pueblo hermano- asistimos a otra gran perla de la vida del 10. “Tocuen es cuento” y “Grondona me mintió, Bilardo me traicionó” se sumarán a la biblia maradoneada en su calendario 2010.

Desde ayer se corre el rumor, gracias a su particular posición en el lenguaje del Dr. Bilardo, que Maradona tendría chances de continuar en la selección. Fuentes cercanas nos han filtrado información (siempre me pregunté por el yeite de escribir en plural cuando uno es uno solito y ya) concerniente al nuevo proyecto “Selecciones nacionales”.

Parece que Grondona está algo cansado de la Generación 86, no confía en la del 78 por amateurismo y menos en la del 66 porque la asociación con Onganía “no garpa”, según se lo pudo escuchar al mandamás de la AFA confesar a Meisner, el capo de Quilmes, amigo de Anibal Fernández.

La cosa viene así: Humbertito Grondona, el que manda realmente, es un rockero viejo, amigo de Spinetta, García, y demás músicos que componen nuestro rock, que cansados de volverse en cuartos de final habrían puesto sus pergaminos sobre el sudario sito en la calle Viamonte y tendrían el aval de todos los dirigentes de primera división y de las demás categorías para llevar a cabo la tan demorada reestructuración.

Es un proyecto serio que ha dormido algunos años en los camarines de Obras pero que ha cobrado nuevos bríos dado que cualquier cosa es posible. La fotocopia del facsímil que ha llegado a mi bandeja de entrada contiene el esquema, las líneas principales del proyecto para que finalmente nuestra selección de fútbol alcance la gloria que individualmente, centenares han alcanzado.

Aquí algunos titulares:

1-    DT: sigue Maradona.
2-    Ayudantes de campo: Luis Alberto Spinetta y Andrés Calamaro.
3-    Preparador físico: Charly García y Ben Johnson (la AFA cedió a pedido del 10).
4-    Tótem: Julio Bárbaro (da suerte).
5-    Muerto: Juana Molina (todos tienen uno).
6-    Jefe de Prensa: Ricardo Iorio.


Brevemente las justificaciones:

1-    Maradona: un mundial de experiencia, nuevos tratos con dirigentes, empresarios y sponsors, un duque entrenado por la condesa marrypoppiana de Chikoff. Reencarnación.

2-    Ayudantes de campo. Bien sabido es que el problema de la selección fue de comunicación, la idea de Diego no llegaba por déficit en lo simbólico, entonces para remediarlo, Humbertito hizo la obvia: recurrió a dos paladines del sujeto y el predicado: Spinetta y Calamaro, cada uno lo mejor en lo suyo. Humbertito, exégeta del Curso de lingüística de Saussure, convocó a los dos  para que cada uno se hiciera cargo de un polo: Spinetta el de la metáfora y Calamaro el de la metonimia. El flaco, gran conocedor de táctica gracias a su pasado como come banco en Nuñez, puede sintetizar en una frase no mayor a 20 palabras todo un concepto que a Calamaro le llevaría media hora dada su gran afección al desliz por la combinación, la cacofonía  y el poco apego a la sustitución. Los jugadores, agradecidos.

3-    La menos jugada de las movidas: como es de público conocimiento, Charly se encuentra en su mejor momento. Hace unos pocos días se corrió una noticia malintencionada de una visita a un hospital, y fue verdad, pero solo para hacerse en chequeo en su rodilla ya que desde que se salió de la granja de Palito, está copado haciendo Longboard y BMX. Lo que no tuvo en cuenta Charly es que el proceso de descongelamiento está tardando más de lo esperado y sus articulaciones aun no están como antes. Y en el caso de Ben Johnson, bueno, el sabe del sistema antidoping y tira dos o tres rutinas para entrenar. En eso sigue a Signorini, quien sostenía que “Si un jugador profesional no está en condiciones de hacer su propia entrada en calor entonces se tiene que dedicar a otra cosa”. Misma lógica para no convocar un médico al plantel.

4-    Referente político, peronista, ex interventor del Comfer y Secretario de Cultura de la Nación, será el nexo entre el Gobierno y el cuerpo técnico, no sea cosa que se despilfarre la plata de los contribuyentes, como sostienen quienes sin saberlo, apoyan la debacle del país. 

5-    Siguiendo el ejemplo de España (país serio) y aprovechando el viento de cola político local, se suma una mujer al cuerpo técnico, chivo expiatorio y destinatario de todo lo que salga mal o esté reñido con la moral y las buenas costumbres. Juana es respetada afuera y ninguneada acá, donde su padre es el artista de la familia. Y con razón, porque si esos ruiditos lo fueran habría que quemar 50 años de rock.

6-    Quien amalgamará la harina y la levadura del grupo a puro huevo y patriotismo, el múltiple sobreseído Ricardo Iorio, que goza de buena salud pública tras su reciente tapa en Rolling Stone, una figura que neutralizará la verba de Maradona y evitará que crezca otro Toti Pasman. Ansío la primera conferencia de prensa del ciclo presentada y moderada por Ricardo.

Así las cosas, sólo buenaventura se divisa en el horizonte, dejando en manos de quienes de esto saben un poco los destinos de todos los millones de argentinos que serán censados en breve.

Ampliaré cuando me llegue más info. Por lo pronto citando al jefe de prensa (y una canción que apela al estoicismo del apaleado) nos vamos:

“Bueno, con este tema nos despedimos. ¿Cómo que no? Hay que estar acá arriba, che. Esto no es Prince, amigos”

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Aquel baúl que atesorabas



No se puede dialogar con el dolor físico decía Ciorán en uno de sus aforismos de “Ese maldito yo”. Voy a intentar contradecirlo a pesar de mi fiebre. No quiero imaginarme lo que debe ser tener algo realmente grave, algo donde ese barco con un solo tripulante amenace con venir a segar lo que otros sembraron.

Hay canciones y discos que quedan asociados a momentos de la vida de uno por los motivos que sean. Luego, cada vez que suenen los primeros acordes o reconozcamos la melodía, ese recuerdo estará mucho más cerca que otros, no tanto por su fuerza sino por el lugar que ocupa.

A veces no sabemos por qué nos acordamos de algunas cosas y necesitamos una pequeña reconstrucción, una limpieza del camino de asociaciones, otras no lo sabremos jamás. Ayer mientras volvía en el micro de capital y trataba de mantener una charla animada con un par de colegas (me da impresión la palabra, pero es la que más justicia le hace a la relación que tengo con ellos) recordé dos canciones de una ignota banda argentina que pasó casi desapercibida cuando estaba en vida. La lluvia golpeaba el vidrio, mi garganta ardía y apenas podía tragar, el olor a baño nos buscaba desde atrás.

Fue en el año 2003 si mal no recuerdo, en un outlet en el Malvinas cuando los vimos por primera vez a los Subsole, cerca de las 4 de la tarde. Había muy poca gente a esa hora y sus desesperadas y lúgubres letras nos encandilaron y compramos su disco. Luego caminando de regreso por 51, sin saberlo detrás de ellos, escuchamos que comentaban incrédulos que habían vendido un disco.

Pero las dos canciones que recordé no estaban en su disco debut, sino en un ep que sacaron después llamado “pasatiempo” (click para descargar) que tiene un par de reversiones de canciones y estas dos maravillas que adjuntaré. Un vuelo poético quizás nunca alcanzado por ninguna otra banda que pueda llegar a ser puesta bajo la cada vez menos representativa etiqueta del “indie”. Oscuridad, gritos y soledad, como Don Cornelio sin pero sin cocaína y sin amplificación. No supe más nada de ellos, seguro implosionaron por el propio peso de lo que tenían entre manos.


NO QUIERO

No quiero saber de tu antiguos amores / nombres que ya son del tiempo / espejos retrovisores.
No quiero saber quién te robó la risa / no tengo prisa en conocer /al inventor de la ceniza.
Tantas veces juramos un último encuentro / y nunca pasa mucho tiempo / hasta volvernos a encontrar.
No quiero explicar / ni quiero hablar de lo que siento/ quiero que mientas y me digas
que me crees cuando te miento.
Suele ocurrir / inoportuno son los años /no se por que empeñamos /en esta procesión de daño.
Y cada vez / Es más triste este cuento /Es más oscuro nuestro invierno / Y queda menos que decir.


Y la fílmica:

DISTANCIA

Yo vigilé aquel baúl que atesorabas / vacilé con timidez ante tu diario
me rendí maravillado a tu anorexia / al desorden voraz de tus horarios.
Me desperté una mañana entre tus vicios /me abracé a tus caprichos insolentes
cuando quise volver a ser el que había sido /algo se había perdido para siempre.
Ahora queres saber cuanto queda entre nosotros / distancia es todo lo que hay
entre nosotros.
En la ventana se insinúa la mañana / Los vecinos se despiertan
afuera aclara / entonces te preguntas / ¿acaso es demasiado tarde?
no siempre es recomendable / Darle tiempo al tiempo.
ahora querés saber cuanto queda entre nosotros
distancia es todo lo que hay / entre nosotros.



La belleza puede manifestarse de muchas formas, es sabido. Mi recuerdo de estas canciones fue feliz, nada melancólico, quizás porque mientras intentaba dialogar con mi cuerpo no podía, la fiebre piqueteando los hilos. Como sea, ¿cómo no conmoverse ante una declaración de rendirse maravillado a su anorexia, al desorden voraz de sus horarios?

Las transformaciones de la angustia. Si alguien se angustió le dejo una sugerencia gratis sin pagar la consulta, aunque llevarlo a la práctica sea difícil: la mejor vacuna es desear. Contra la angustia, deseo.

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Canción desesperada


Ayer mientras miraba uno de los documentales que trae el DVD Gouge - que cuenta algo de la historia de Pixies- tuve de nuevo esa certeza de que son una de las bandas más geniales de la historia, de mi historia. Siempre le presté mucha atención a las letras. En este caso es una combinación perfecta entre la música, lo que se dice y cómo se dice. O cómo se grita. Charles Thompson (a.k.a Frank Black) es uno de los compositores americanos más originales que se pueda conocer, antes de Pixies es difícil encontrar una banda a la que relacionarlos directamente. Cuando aparecieron, los charts estaban dominados por bandas como Poison y ese pseudo metal berreta, y así como les sucedió a los Ramones, primero fueron reconocidos/entendidos en Europa. Beatles, Buddy Holly y las canciones de dos minutos.

Charles cuenta que cuando conoció al genial guitarrista Joey Santiago y decidieron formar una banda, supieron que no lo harían para divertirse y perder el tiempo, sino para que sucediera algo. Y la primera vez que tocaron supieron por el feedback con la gente que realmente iba a suceder algo.

Grabaron su primer demo de 18 canciones, la pequeña compañía con la que firmaron le dijo a la banda que no necesitaban grabar un disco, seleccionaron 8 y de esa manera editaron “Come on pilgrim” (1987). Charles tenía 22 años.

Su singular forma de escribir está atravesada por algunos recursos que habían sido poco usados hasta ese momento, una suerte de collage surrealista donde las referencias al Antiguo Testamento se mezclaban con las motocicletas, el desierto, el incesto, le asesinato, el amor y desesperación. Angustia en su fondo y en su forma, pero como sabemos, cuando esto lo presenciamos en clave de arte podemos disfrutarlo y no sólo sufrirlo. Los Beatles psicóticos los llama Bowie en el documental.

Como fan de ellos y de las letras estoy llegando al lugar que quería, citar algunas de sus canciones. Y como creo que la mayor traición al traducir se produce con la poesía, lo lamento por quienes no sepan inglés, trataré de no caer en esa tentación.

De este primer disco, recorto dos canciones maravillosas, la primera es Caribou:

"I live cement / I hate this street / Give dirt to me
I bite lament / This human form / Where I was born
I now repent / Caribou
..."

Y Nimrod´s son

"...In my motorcycle mirror I think about the life I've led /
And how my soul's been aking all the holes where I have bled /
My image spoke to me, yes to me and often said /
'You are the son of incestuous union'..."


Luego llega el segundo disco, con la producción de Steve Albini y es el que para muchos es su punto máximo, el groundbreaking, llamado “Surfer Rosa” (1988). “It´s a horror record, it´s really really really fucking violent” dice Thom Yorke. Bowie resalta la dinámica –que no era obvia en aquel momento- de tranquilidad de los versos y la erupción hacia el coro. Bono adhiere y dice que eso lo inventó Pixies (si, Bono, lo banco).

También hay humor, el humor que permite una aguda observación; quizás demasiado consciente.

Leamos algo del segundo disco, la sobrecogedora Cactus, probablemente mi favorita:

"Sitting here wishing on a cement floor
Just wishing that I had just something you wore
I put it on when I grow lonely
Will you take off your dress and send it to me?

I miss your kissin' and I miss your head
And a letter in your writing doesn't mean you're not dead
Run outside in the desert heat
Make your dress all wet and send it to me

I miss your soup and I miss your bread
And a letter in your writing doesn't mean you're not dead
So spill your breakfast and drip your wine
Just wear that dress when you dine

Bloody your hands on a cactus tree
Wipe it on your dress and send it to me
."

En Break my body

"I'm the hard looser

You'll find me crashing through my mother's door
I am the ugly lover
You'll find us rolling on the dirty floor
Break my body, hold my bones, hold my bones
..."


Al año siguiente llega Doolittle (1989), el álbum más pop donde alcanzan su cima y por ende comienza el tobogán (¡El tenía 24 años!). Hey se lleva el podio:

"Hey /Been trying to meet you
Hey / Must be a devil between us
Or whores in my head
Whores at my door
Whores in my bed
But hey /Where
Have you /Been
if you go I will surely die
We're chained..."


En Wave of mutilation

"...I've kissed mermaids, rode the el nino
Walked the sand with the crustaceans
Could find my way to mariana
On a wave of mutilation,
Wave of mutilation..."



O en Gouge away

"Gouge away /you can gouge away
stay all day /if you want to
sleeping on your belly /you break my arms
you spoon my eyes / been rubbing a bad charm
with holy fingers
..."

Cuatro personas vestidas de entrecasa haciendo musica extraordinaria.

Al año siguiente llegó Bossanova (1990). Ya se ven signos de agotamiento de la maravilla. Y en sus propios términos está bien, porque algo tan candente y excitante no puede durar mucho. Tampoco lo hicieron los Clash. Signos de libertad y de que cada uno estaba por empezar otro camino. Aparecen los ovnis y las peliculas clase b americanas. “Parece música de los cincuentas hecho por psicópatas” dice Graham Coxon.

Leamos:

Velouria

"Hold my head /We'll trampoline
Finally through the roof /On to somewhere near
And far in time / Velouria
Her covering /Travelling career
She can really move /Oh velveteen!
My velouria/ my velouria
Even I'll adore you /My velouria
..."


Is she weird

"Is she weird
Is she weird / is she white
Is she promised to the night
And her head has no room
And her head has no room
Your heart is ripshit
Your mouth is everywhere
I'm lyin' in it
..."

Finalmente en 1991 sacaron “Trompe le monde” un disco irregular que delataba que el volcán estaba quedándose sin lava. Quizás dijeron todo lo que tenían para decir. Sin ellos ni Nirvana ni Radiohead hubiesen existido.

Dejo en la mesa de sus ojos lo que yo creo que es evidente: la belleza y la fuerza de sus canciones. Y como esto ya se hizo demasiado largo me gustaría dejar planteada la pregunta acerca de si un artista puede alcanzar su cima compositiva a una temprana edad y luego no poder igualarla nunca, gérmen de los reproches de los fans que no entienden nada.
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