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Y que los eunucos bufen


Y que los eunucos bufen

Por Roberto Arlt

"Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana. Digo esto para estimular a los principiantes en la vocación, a quienes siempre les interesa el procedimiento técnico del novelista. Cuando se tiene qué decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras.
Orgullosamente afirmo que escribir, para mí, constituye un lujo. No dispongo, como otros escritores, de rentas, tiempo o sedantes empleos nacionales. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. Máxime si cuando se trabaja se piensa que existe gente a quien la preocupación de buscarse distracciones le produce surmenage.

Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de sus familias. Para hacer estilo, son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en salones de sociedad. (...)
El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad, libros que encierren la violencia de un “cross” a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y “que los eunucos bufen”.

El porvenir es triunfalmente nuestro.


Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la “Underwood”, que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero... Mientras escribo estas líneas pienso en mi próxima novela. Se titulará El amor brujo y aparecerá en Agosto del año 1932.
Y que el futuro diga."


Estos extractos pertenecen al prólogo del genial Roberto Arlt a su libro Los Lanzallamas. Creo encontrar ahí, una preciosa síntesis de algunas ideas de la modernidad. Recuerdo que cuando leí la frase “El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo” tuve que poner el libro sobre mi pecho y sonreír. No podía estar más de acuerdo.

Esta introducción viene como prólogo de algunas ideas que ahora se me aparecen inconexas y que trataré de ver si pueden relacionarse sin forzarlas mucho. Me gusta esa idea de texto a descubrir.

El viernes pasado salió en nota de tapa del Suple Si de Clarín a Banda de Turistas, los prematuramente llamados a ser “la nueva gran cosa” del rock argentino. Si bien el disco debut tiene algunas canciones interesantes, el foco fue hecho en que se los mezcló un productor internacional con cierto renombre. Su nuevo disco –llamado “el retorno”- fue mezclado por un ingeniero de los estudios Abbey Road.

¿Se puede usar un poco de marxismo para leer algunas cuestiones ligadas al rock y a estos niños bien aunque pueda parecer excesivo? Si. Sólo –aquellos que hayan leído- piensen en las condiciones materiales de existencia. Copio partes de la cronista y declaraciones de ellos:

Viernes, 11 horas.
La cita es en la puerta del Sheraton frente a la Estación. Están los cinco + un amigo grandote que se ocupa de monitorear el recorrido hasta Maquinista Savio, donde está la casa de Bruno.

La idea de la nota era hacer una parte en tren hacia Maquinista Salvio. Amigo grandote = seguridad.

Viernes, 14 horas.
“…Llama la atención la dinámica de grupo entre los cinco. ¡Hasta completan las frases unos de otros! Lo cierto es que ellos dicen que ninguno quiere sobresalir. Y a las pruebas se remiten.”


Si, hasta que haya que firmar en Sadaic.

–¿Qué hacen para contrarrestar el efecto "Victoria Mil", que tienen consenso de banda- que-está-buena y nunca son masivos?
Pato: –Tratamos de que haya una bajada popular en las letras.
Tucán: –Y ser accesibles para todo el mundo.
Luis: –Hay niveles en los que la gente puede ir accediendo a nuestra música, pero la idea es que haya un primer nivel.


Primer nivel. Más transparente imposible. La gente es idiota, para ser masivos hay que darles basura, según entienden sus pares.

– ¿Cómo se despegan del cliché de la imagen de rockero?
Bruno: –Es un verso de una generación de hace cuarenta años. Así como no tenemos frontman, menos compramos esas boludeces.
Pato: –Ni los delirios del rock'n'roll. Estamos viviendo en una época post Pomelo.
Tucán: –Es un hecho cultural. Llega la parodia y se destruye.


Y esta declaración la saqué de otra nota, mucho más importante en Página 12:

¿Niños prodigio? “Niño prodigio se cree Charly García, y así le va.”

Y esta de otra menor:

“No tenemos ideología: ni antisistema ni prosistema, no hay ideales que podemos defraudar"

Oh juventud divino tesoro. Vayan al colegio.

La ideología no es una abstracción filosófica, está ahí circulando y más fuerte que nunca. A contramano de lo que se piensa o se hace pensar, ésta es una época de fuertes ideologías. Algunos utilizan -sin saberlo- la así llamada posmodernidad y se ponen bajo ese paraguas-bolsa-de-gatos con el que se trata de racionalizar –que es una razón a medias- un momento en el estado de cosas del mundo del rock.

Están muy bien las nuevas tecnologías, el avance –no progreso- es inevitable y ciertamente no democrático. El medio periodístico está en tensión entre las bandas históricas y masivas de la escena y un afán por lo nuevo, muchas veces desmesurado tratando de encontrar el diamante en el barro. Una opción también es resignarse y esperar.

Durante estos días hemos estado hablando con los ogros amigos y nos hemos dado cuenta que lisa y llanamente estamos de un lado de la vereda, más cercano al de la vieja escuela, métodos viejos, romanticismos cuasi reaccionarios. No nos caen simpáticas las hipérboles a bandas sin recorrido, con un puñado de shows, algunas sin discos, pero bueno, la vieja escuela tiene esa parte de viejo cascarrabia y la acepto. Me gustan las bandas que antes de interesarles dar entrevistas se preocupan por grabar un disco y tocar y tocar y tocar.

De todas maneras, creo que la situación es insoluble, al menos para mí o por ahora, el negocio de la música enfatiza más la primera palabra. Banda de Turistas acaba de firmar con Popart, la gran compañía nacional, incluso algunas de La Plata están por firmar o han firmado recientemente con multinacionales y todas sus etiquetas y poses encuentran su otoño. No estoy hablando de talento, estoy más cerca de hablar de poder respaldarse en vivo en sus shows, algo básico.

Todas las palabras pensadas, los maniqueísmos aprendidos, las imágenes con photoshop, los myspace muy lindos; dicen en apariencia. La era del vacío, si, algunas veces. La prepotencia del trabajo, pocas.


Para los que resistieron esta perorata hasta acá, cito al amigo Zizek en una entrevista en la tv:

“Digamos que tenés un buen padre chapado a la antigua, es domingo a la tarde, tenés que visitar a la abuela, el viejo padre autoritario te diría: escuchame, no me importa cómo te sentís –si sos un chico pequeño, claro- vas a ir y te vas a portar bien.
Está bien, no te podes resistir, no se rompe nada.

Pero digamos que tenemos al así llamado padre posmoderno tolerante, lo que el te dirá es lo siguiente: sabés cuánto te ama tu abuela, pero aun así, solo tenes que visitarla si realmente querés. Ahora, todo chico que no sea idiota –y no lo son- sabe que esta aparente libertad de elección secretamente contiene una orden aun más fuerte, no solo tenes que visitar a tu abuela, sino que te tiene que gustar.

Este es un ejemplo de cómo la aparente tolerancia, las decisiones, conllevan una orden mucho más fuerte.

-¿entonces que? ¿Hay que volver al papá que dice: “porque yo lo digo”?

-absolutamente, es más honesto."



Café descafeinado, azúcar sin azúcar, sexo seguro –sexo sin sexo-, guerra sin muertos, chocolates laxantes, un escenario en apariencia despolitizado, la ideología funcionando a toda máquina y las bandas en la encerrona de las contradicciones de la (des)honestidad intelectual y del corazón.
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En un momento


"Sunlight and the city is barely awake
as all the early morning drifters make their way
headlights in the distance too bright for my eyes
still I love the dusk, the dawn, between times
they are mine..."

"In a moment". Ray Davies



Si, en el principio está el verbo. El del Otro. En los momentos princeps de la vida todo se juega en ese plano, si no hay nadie anticipando, no habrá nada, no llegaremos. Ese Otro es alguien que cumpla la función materna, en general son las madres. La ligazón es tan iítima, tan profunda y marca tanto la vida, que en lo fundamental, si se tiene suerte, se reprime.

Los primeros contactos, las primeras palabras que bañan al cuerpo recién nacido, las posibilidades de la crianza, las vicisitudes de cada aparato psíquico que se apodere de éste en ciernes, definirá muchas cosas que luego uno por tiempo indefinido no sabrá de dónde vienen.

Somos arrojados a la existencia, y si, es esa la imagen, nadie decide venir a este lado de las cosas, luego con suerte uno podrá acomodarse y vivir su verdad. Hay una psicoanalista llamada Aulagnier que sintetiza bajo el concepto de violencia primaria esta acción de bienvenida al mundo: una psique (madre o quien sea) impone a la de otro (niño) una elección, un pensamiento, una acción, motivados por el deseo de aquél que lo impone y lo hace pasar por el registro de la necesidad. Golazo, victoria asegurada. El niño llora por cualquier cosa y la madre dice: “tiene hambre”, “tiene sueño”, “es mañoso”, etc. Tal es el desvalimiento, que ese otro se vuelve necesidad. Y más vale que así sea, sino moriría. Después se llamará amor.

Esta violencia es absoluta y necesaria. Luego el niño tendrá que ganarse su espacio en el mundo y sus propias palabras. Pero esto siempre tiene una cuota de ilusión. El yo es entendido de muchas maneras según la teoría que uno tome, para los americanos -obviamente- el yo es fortaleza, conciencia y autonomía. El yo es moderno.

En la otra vereda, en la que venía en patineta, la francesa, lacaniana –todo lacaniano es freudiano, sino es verso, no se dejen engrupir- el yo se forma desde una exterioridad, y básicamente es puro desconocimiento, el yo es un esclavo de distintas instancias psíquicas, está en lucha constante y suele ser aporreado con frecuencia. Por eso cambiar cosas de uno por medio de la voluntad o solo diciendo que no volverá a suceder, es bastante complicado. Si así fuera, ud. no caería siempre en los mismos errores, no se expondría a las situaciones que le hacen mal, a lo que no sale, etc. Sucede que ahí no todo es displacer, pero eso ya es todo otro cantar.

Encontrar las palabras propias, ser el conductor de la historia propia y el portavoz de los enunciados es una ardua e imprevisible tarea. Hoy en el hospital una madre llegó a la consulta para pedir un turno para su hija de 16 años. Comenzó diciendo que estaba ella estaba muy rebelde, que no podía ponerle límites, que le usaba las botas, que la llevaba a dormir con ella a su cama y la arropaba como un bebé–madre e hija viven con sus abuelos, nunca se fueron de la casa-. La madre a veces sale y llega a las 8 de la mañana y su padre la reta. Cuenta que la mandó a conocer a su padre biológico sola a otro país luego de más de 10 años sin contacto. El padre se encontró con una mujercita desarrollada y se quiso pelear en la calle porque le gritaban cosas. "Es muy celoso" decía la mujer, mientras una capa de abuso paterno caía entre las líneas.

Ahora la hija tiene un noviecito y la madre no lo soporta porque es “muy celosa”. Hace poco lo amenazó en la calle porque la estaba abrazando.

¿Para quién pedía ayuda?

El nacimiento biologico no coincide con el nacimiento del sujeto, hay operaciones que deben suceder. La mayoría de las veces suceden sin que nadie sepa nada de nada qué se debe hacer, cómo, etc, por eso la “Ser padres hoy” es un sin sentido, salvo para aquellos que gustan de Coelho. Todas estas cosas que conté son años y años de gente que ha estudiado y teorizado al respecto. Un criterio de “normalidad” puede ser por mayoría, es el del sentido común, nada más. Un chico autista, ¿sufre? Se puede vivir sin muchas cosas, entre ellas la psicología.

No hace falta para nada psicologizar la vida, aunque es inevitable, todos tenemos teorías del funcionamiento de la mente y de las personas. Lo que si debe suceder, es la individuación, que no se trata de la exacerbación hedonista de no caer a una fiesta con el mismo vestido que tiene otra o de elegir los jugadores "tapados" para el Gran DT, sino de la posibilidad de poder decir de vez en cuando una palabra que sea propia, aunque más no sea un verbo.

Nunca hablé de libertad.




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El gran matón


En sucesivas e impredecibles entregas trataré de ir comentando algunos libros, anécdotas y curiosidades del genial Norman Mailer, cuya primer novela escrita a los 24 años da nombre a este blog.

Si mal no recuerdo, el primer libro que leí de él fue “Los hombres duros no bailan”, una novela policial de sexo, rubias, droga, matones y muerte. Hasta aquí no había nada del otro mundo, era una buena novela, sobre todo sus diálogos, él es un gran dialoguista. Fue una buena primera impresión, guardé muchas escenas en mi memoria. Recuerdo que se lo presté a mi chica de aquél entonces y unos años después lo traje a colación, ella decía no recordar nada –aunque es una buena lectora.-

Después de ella –de la novela-, leí “El parque de los ciervos” una historia ambientada en Hollywood donde los protagonistas principales son un director de cine y un ex piloto que ansía ser escritor y lo convencen de vender los derechos de su vida para filmar una película. No voy a entrar en detalles, pero ya en esa novela me atrapó este petiso genial y ególatra, dueño de una potencia mental comparable a la de Sartre, y prolífico como pocos.

¡A los 34 años escribió su autobiografía llamada “Advertencias a mi mismo (1959)”!, donde repasa su bibliografía hasta ese momento, junto a un par de cuentos y reflexiones sobre escritura, la suya. Hace poco la encontré en una hermosa librería de Santa Fe al 2200, librería donde trabajan 3 generaciones y un octogenario es la ley. En este libro Mailer cuenta el tortuoso proceso de escritura de “El parque de los ciervos”, su tercera.

Después de haberse convertido en una estrella en Estados Unidos en 1948 luego de haber escrito "Los desnudos y los muertos", y habiendo sido defenestrado por la crítica por su segunda – Costa Bárbara- , su tercera era todo un desafío para él, que debía probarse aquello de lo que no tenia duda: que era muy bueno.

En la película de Woody Allen “El dormilón”, éste le dice a un científico: “Éste es un retrato de Norman Mailer, legó su ego a la Facultad de Medicina de Harvard”. Hay otros ejemplos de su peso como figura pública –polémico y salidor, hasta se candidateó a alcalde de New York-, fue citado en varias canciones (de Lennon a Manic Street preachers), apareció en los Simpsons, hizo películas y hasta un capítulo en Gilmore Girls.

Quiero centrarme en algo que él dice de su tercer/a novela -me gusta más sin la a-. En un artículo de su autobiografía, que volverá a publicar en “Un arte espectral, reflexiones sobre la escritura (2003)” Mailer cuenta que su estado de depresión y drogadicción le quitaban fuerzas para luchar contra las 8 editoriales que le habían rechazado el libro, entre otras cosas calificarla de obscena, hasta que dio con Walter Milton, el hombre que editó Lolita de Nabokov (“es el único editor que conozco que sería un buen general”).

Eso no fue suficiente y su peregrinar duró varios meses de corrección e insatisfacción hasta llegar a la publicación y lograr un éxito moderado, lo cual dijo que resultó ser un empate luego de tanto sufrimiento. El vacío posterior le duró bastante tiempo, su amargura ante las feroces críticas lo llevó a publicar de su bolsillo, extractos de reseñas en forma de aviso en un diario muy importante de USA, al mes de la salida del libro, que decía:


“En todo Estados Unidos El parque de los ciervos no recibe más que desvaríos:


“El peor serpentario del año en ficción”, “Sórdido y mugriento”, “Taradez irreflexiva … dorada pila de basura”, “repugnante”, “exasperante”, “torpe”, “injusto”, “indiscriminatorio”, “perturbador”, “de mal gusto”, “bazofia”, “irritante”, “tonto”, “chapucero”, “una sarta de porquería”

Su primer novela es buenísima, los otros tres libros que cité son menores en su obra pero aún así están muy arriba de una media imaginaria. Acá abajo hay una perlita, el trailer de la película clase B “Los hombres duros no bailan”, donde nuevamente tomó el recurso de las críticas.

Mailer es imprescindible, si me da la voluntad y capacidad más adelante hablaré de sus grandes novelas.



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Mr. Pink


Hace unos meses, después de bajarme del 59 en Las Heras y Pueyrredón, el grupo de chicas con el que iba se metió en un kiosko, yo decidí quedarme afuera; hacía calor y esa zona es particularmente propicia para congraciarse mirando chicas.

Estaba de brazos cruzados con una ligera sonrisa mirándolas pasar, escuchando el coro de mis compañeras que no se ponían de acuerdo en qué cosas comprar, cuando abruptamente un señor de unos 40 años comienza a acercarse hacia mi , meneándose mientras tarareaba pa pa pa pa pa "Little Green Bag", la canción que abre Perros de la calle.

Sin más, me dice:

-Buenaaaa Tarantino –yo tenía un camisa y unos anteojos negros berretas símil Ray Ban-.

Me río, no digo nada. Inmutable espero, dejo que se acerque.

-¿Viste Perros de la calle? Seguro que no –dice.

-Si que la vi, claro –respondo.

-A ver, nombrame los actores.

Dubitativamente nombro los que recuerdo.

-Te faltó Harvey Keitel.

Pronunció el nombre en impecable inglés, tan impecable que contrastaba obscenamente con su aspecto de estar viviendo en la calle: pelos largos, barba quizás más larga que su pelo, joggings rotos, un buzo que seguro le daba calor, unas bolsas en su mano izquierda, y un olor estigmatizante.

-Tenés razón, me faltó él.

Hizo un poquito más del pa pa pa pa y continuó:

-Vos sos Mr Pink.

-No, no quiero ser Mr. Pink, ¿Por qué no soy Mr. White? –repliqué risueñamente mientras mis compañeras salían con golosinas y no entendían la situación.

-Si, vos sos Mr. Pink –soltó y se largó a reír con fuerza.

Continuó hablando un poco de la película, a mí se me hacía tarde y ya había dicho “bueno” unas 3 veces para tratar de cortar el –ahora- monólogo que me tenía como testigo mudo.

-Bueno, nos vemos –le dije con fuerza para interrumpir.

-¿Cuándo? –contestó lapidariamente, develando mi mentira.
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Fútbol de primera



"En el recodo de un rincón cualquiera del universo, inundado por los fuegos de innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el cual animales inteligentes inventaron el conocimiento. Éste fue el instante más arrogante y engañoso de la historia universal".

Foucault citando a Nietzsche en sus conferencias “La verdad y las formas jurídicas”.


Pasó la primera fecha del futbol argentino sin la televisación de TyC.

Arrancó con el partido de Gimnasia-Godoy Cruz y la sorpresa de Apo y Gustavo Barros Schelotto como dos buenos comentadores. No recuerdo el nombre del relator, pero no era menos que la media. La primera y rápida impresión que tendremos con estos cambios, es estética. Luego de –al menos- 10 años de estar acostumbrados a las mismas voces, chistes, cronistas cómplices y compinches de los jugadores, presenciamos un avance de varios periodistas de AM y ex futbolistas a la transmisión de tv. Nos habituaremos.

El partido de Independiente-Ñuls lo transmitió un relator aguardentoso poco presentable, pero sinceramente; ¿Qué importa? ¿Acaso no es el mismo partido? Acá comienzan a jugarse cuestiones relacionadas al poder.

En el partido de Central-Racing una terna de periodistas rosarinos se hizo cargo de la transmisión, sus voces nos son extrañas, la química entre ellos aún debe probarse, pero es una ilusión. ¿Es necesaria cierta "dinámica televisiva" para que podamos ver un partido? ¿Acaso uno necesita que le cuenten lo que está viendo? Acá ya entran a jugar cuestiones psicológicas.

Si como parece, cada provincia tendrá sus periodistas locales al mando de las transmisiones; es probable que la calidad de la información mejore, los periodistas rosarinos tenían datos que uno venido de afuera no podría tener. De esta manera no es necesario que por ejemplo los tucumanos le rindan pleitesía a cualquier capitalino representante de aquella empresa y le regale productos regionales en una muestra de una forzada hospitalidad.

No creo que esta regionalización suceda, pero estaría bueno. Hasta supondría un ahorro de gastos de traslado de personal, aunque salió a la luz que TyC tenía todas las producciones de los partidos tercerizados -300 mil pesos los 10 partidos-, por eso casi no se vieron –salvo en las gráficas- cambios sustanciales en cuanto a transmisión del partido. A mi esa calidad no me importa.

Mientras escribo esto escucho de fondo a Araujo y a Julio Ricardo transmitiendo, –Araujo tiene un traje impresentable- haciendo lo mismo que hacían hace 20 años, las mismas entonaciones, chistes y chanzas típicas de quien quiere aprovechar eso de estar de nuevo en la cresta de la ola del poder del ambiente –en cualquier momento dirá que entra Cedrés y le creeremos-.

El fútbol es un negocio -y multimillonario-, lo sabemos, no me meteré en la parte de los números, el mafioso de Grondona logró con las mismas tácticas asociarse con el Estado y sacar(se) el máximo rédito posible. Por parte del Gobierno, se le abrió una posibilidad inesperada de asestarle un golpe al grupo Clarín que tanto trabajó y trabaja para socavarlo en todos los frentes posibles. Si bien a nivel de presupuesto y prioridades de una Nación esto es un chiquitaje, el Gobierno asestó un golpe de gran repercusión popular. Los que dicen –como pudo verse bizarramente a Pamela David recriminar a Aníbal Fernández en el programa de Fantino- que los 600 millones se podrían usar para otra cosa, es un argumento burdo instalado por quienes han sido perjudicados en esta repartija. Vemos día a día cómo Clarín, Olé y sus aliados se mofan y utilizan la información como les viene en gana para desprestigiar el nuevo acuerdo.

En el boxeo, cuando un boxeador se ríe es porque le dolió el golpe.


Postdata de domingo a la noche: Macaya & Cía finalmente se tuvieron que poner a trabajar: panelistas invitados (Varsky, Pacini, Veira, Vignolo), móviles en vivo -Tití Fernández hablando del chivito que le estaban cocinando a Palermo- , Verón en el piso, y un espacio central donde Niembro tendrá su espacio de entrevista, en este caso fue el jugador, Marcelo Hugo Tinelli. El encuentro entre dos crápulas, otro intento más del 13 de demostración del poder.

“Los mismos de siempre” es un funcionamiento bastante extendido.
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Siguiendo la luna




Quisiera en este momento poder tener la claridad, sagacidad, elegancia y comicidad que tenía Arlt cada vez que abordaba la descripción de un personaje distinguible de su época . En otro lado me cansé de elogiarlo, en este departamento de dos ambientes que es el blog seguramente nos visitará.


El sujeto en cuestión es el fan. Seguidor le podríamos decir en castellano. En ambos idiomas la palabra tiene similar fuerza.


Por cuestiones que no vienen al caso comentar, desde hace muchos años tengo contacto cotidiano con el mundo de una banda de rock, no solo cara a cara, sino virtualmente. Pero no son ellos los que me interesan, sino sus seguidores. He visto a éstos desde que eran decenas hasta ahora que son miles, y el espécimen a decir verdad no es muy distinto.

La premisa de base de ellos reza: “por el poder que mi fanatismo me confiere, en mayor o menor medida me perteneces”. El fan trabajador conoce quienes trabajan con una banda, el nombre de sus asistentes, si tienen facebook, fotolog, intentan hackear las páginas, consiguen los teléfonos particulares, van a las radios donde va el artista, averiguan su estado civil y hasta qué auto tienen. Todo esto ha pasado y retaceo ejemplos -también hay gente ubicada y valiosa para ser justo-.

Hace unos días organizamos un sorteo de entradas para ir a un canal de televisión para ver un recital en vivo de la banda, dinámica familiar para ellos: mandar mail, esperar a ver si ganaron. No se por qué me sorprendí esta vez, debería haberlo sabido. Mal que me pese, termino por “conocer” a los que con tanto empeño gustarían de ser reconocidos como “los mismos de siempre”. Bueno, sucede que el azar no los favoreció y quedaron afuera de poder ver a la banda in situ en el intrascendente evento.

No pasaron 10 minutos de haber publicado la lista de ganadores que llegaron los mails de quejas y los comentarios irónicos al mundo 2.0. Citaré un extracto de un mail: “Entendemos que seguramente mandó mucha gente, y el cupo no es ilimitado, pero consideramos que entre tanta gente, nos podrían haber tenido en cuenta, sabiendo el fanatismo que tenemos por la banda desde hace tiempo, y que siempre los seguimos a todos lados…”

Algo que uno supuestamente elige libremente, disfruta, gasta su plata y tiempo en ello, se vuelve en tu contra y te “hace algo”. Interesante. Hay varios ejemplos, todos con el denominador común: hacer valer su esfuerzo –cualquiera este sea, bajo cualquier forma se manifiesta el sacrificio- y que éste se vea recompensado de alguna manera que implique rozar al músico, es decir, al tótem.

La banda y su mundo, es ese noseque que imaginaria y simbólicamente –pero sobre todo real- se quieren apropiar, ya sea tatuándolo en el cuerpo, en la dirección de correo, en le nombre del sitio en la web, seudónimo, etc.

Recuerdo que los fans de “la primera época” sufrieron cuando vieron a “su” banda crecer y ellos quedar relegados en notoriedad y en la ubicación de cualquier recinto. Algunos decidieron no ir más y quedarse con los discos, otros aparecen espaciadamente. La sensación es que siempre habrá uno nuevo para correrte de la valla.

En el terreno estrictamente musical es muy parecido, ¿por qué no habrían de opinar con la misma vehemencia que reclaman una foto con el cantante? El fan suele ser conservador, quiere la misma fórmula álbum tras álbum, la familiaridad y comodidad de lo conocido. ¿Qué fan de los Cadillacs se puso inmediatamente contento cuando salió “La marcha del golazo solitario”? ¿Cómo soportar que el objeto de adoración cambie sin mi consentimiento? Los “viejos” fans que han tratado de resistir, han tenido que compartir –por la fuerza de la masa- su silla.

“…y que siempre los seguimos a todos lados”. No soy un hombre de fe, pero esa no puede ser buena. ¿En quienes aparece el despecho? Si, ahí mismo, y ¿dónde está la reciprocidad acá? De un solo lado. Algo ajeno se vuelve propio sin mediación. Bueno, eso se llama identificación y es necesaria para vivir.

Resolví la cuestión de la siguiente manera: la culpa siempre es del que se molesta.

Eso pasa cuando te acercas demasiado al tótem. Él está para muchas cosas, menos para ser tocado. Si lo hacés, y se confunde donde empieza uno y termina el otro puede ser peligroso; porque cuando lo hacen miles y miles y se conjugan algunas variables desafortunadas hay un Cromagnon en ciernes.

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Masticar



Hace poco más de un mes fui invitado por mi traductora amiga Vera a unirme a un Club de Lectura que iniciaba. Imposible negarme, tan sólo por el hecho de compartir otra cosa con ella –más la promesa de una docena de chicas que no conocía en su mayoría- y curiosidad literaria por supuesto.

Hubo un primer encuentro donde después de discutir acerca de qué criterios utilizaríamos para elegir los libros a leer, hicimos una larga lista y lo sometidos a votación. Tal fue mi suerte que la democracia otra vez me dio un revés y salieron elegidos tres que ya había leído. Otra vez mi voto fue minoría –salvo en Rosario donde Central me hace perpetuamente oficialista-.

Mañana debatiremos –bacanal mediante- acerca de La insoportable levedad del ser, del Sr. Kundera. Ese libro lo leí hace una década, y por cómo marqué sus páginas me debe haber gustado en aquel entonces, pero tenía 17 años. Antes de ponerme a leerlo de nuevo traté de recordar sin suerte de qué se trataba. Recordé un perro y algo acerca de un anticomunista.

Ha pasado demasiada agua bajo mi puente para que pudiera leerlo nuevamente. Desistí a la página 60. Recordé toda la historia ante cada arcada estética y argumental que me propinaba Milan –ojalá el libro viniera acompañado con su producto más conocido, el salame-.

Ahora viene mi dilema: mañana en algún momento voy a tener que decir qué me pareció el libro. Y pendulo entre decir lo que pienso o suavizarlo con tibiezas en contra de la ausencia de metáforas y de que no deja nada librado a la imaginación del lector, quizás también pueda decir que no me gustan los comentarios que el autor hace sobre la historia y pasar a la mesa de dulces.

Decir lo que pienso es una beligerante embestida llena de hipérboles y cuestionamientos de cómo Milan cree descubrir el quid de las relaciones humanas cuando sólo está haciendo una masticada novela que disfraza de profundidad existencialista un pobre argumento que rebosa moralina y edulcorante.

Aquél año -1984- también se estrenaban las grandes películas Cazafantasmas, Karate Kid, Gremlins y Terminator, mucho mejor plan.


Un invitado tiene que ser ubicado, así decía Corina Flynn, mi profesora irlandesa de inglés.

Procuraré tener siempre el vaso lleno del líquido de la simpatía y del indulto.




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Las flores son para los muertos

Quizás para el momento en que estoy subiendo esto ya la situación sea otra, pero mientras tanto, la AFA acaba de declarar que rescindirá el contrato que lo une con la empresa TyC Sports, que pertenece al grupo Clarín (que posee Olé, La Razón, Radio Mitre, la 100, Multicanal, TN, Volver, Patagonik Films entre otros).

La conferencia de prensa brindada por el dudoso – uruguayo- Cherquis Bialo, donde se anunció la rescisión del contrato con la TV estuvo muy entretenida, sobre todo al escuchar a los periodistas de TyC acusando y lloriqueando ante la decisión que seguramente conllevará una reducción de personal.

Mientras tanto, TN cubría la misma noticia y transitivamente se refería a la AFA y a su decisión, con los mismos términos con los que se refiere al Gobierno (o Estado, no diferencian, y son cosas distintas), a saber: desprolijidad, improvisación, irresponsabilidad, unilateralidad, etc. Asimismo subrayaban el “incumplimiento de contratos”, la “falta de garantías” que brindaba el país, enlazándolos con las subas de los servicios públicos, la pobreza, y el comunicado del Vaticano que habla sobre la misma y supuestamente sobre el país (que no nos nombra pero no importa).


“No hay hechos, sólo interpretaciones” dijo Nietzsche.


Al momento de escribir esto la AFA había negado que tuviese oferta alguna por parte del Estado para hacerse cargo de la televisación de los partidos, de cualquier manera Clarín lo afirmaba. Con este tono beligerante, daba la noticia en su portal: “Comandados por Grondona, los dirigentes rompen el contrato con la TV y se exponen a juicios millonarios”. Comandar, romper, exponerse, como si fuesen las instrucciones de un general a su primera línea de combate.


No quiero aburrir y aburrirme. Grondona es el padre de esta situación, creó junto con Ávila el sistema de televisación e hizo rehenes a los clubes con sus préstamos a dedo, abriéndose paso a sus propios negocios y a su eternización en el poder de AFA –ya 30 años-.


Así que suena gracioso escuchar a Cherquis Bialo decir que muy probablemente no tengamos que esperar más hasta el domingo a las 10 de la noche para ver los goles de la fecha. Es simpática la idea, pero no tanto de quienes provienen. Tampoco con esta inyección de plata se puede indultar a los clubes que tan mal han hecho las cosas y han llevado hasta el ridículo la situación de sus clubes.

Me alegra saber que la injerencia de TyC Sports comienza a declinar, esos seres retrógrados –Recondo-, peligrosos –Souto, gran instigador a la violencia con su programa “El Aguante”- y putañeros –Pagani- que poco tienen que ver con el deporte –no hay uno flaco- o la excelencia periodística. Ojala ceda ese amiguismo de hacer notas sin preguntas, agarrando a los protagonistas -de subjetividades moldeados por ellos- de los hombros y donde el entrevistador tiene más importancia que en este caso, los jugadores.

En tiempos de la Chicago argentina, hoy Grondona tendría una cabeza de caballo en su cama, TyC nunca pensó que este geronte que tiene un anillo con la frase “todo pasa” podría alguna vez dárseles vuelta de esta manera. Es que el poder y el dinero no saben de, iba a decir ética, pero es demasiado, ni siquiera de los tan mentados códigos del fútbol.

¿Que importa que no veamos los goles? Escucharemos la radio y sufriremos más –y menos-.

¡Que me importa en realidad! Los hinchas somos los idiotas del asunto, los que sufrimos viendo cómo los equipos se desintegran, cómo maltratan a los jugadores con historia en el club, cómo se regala el patrimonio entre supuestos que pondrían plata para ayudar al club, etc.

Es todo ridículo e irónico, miren en la noticia de abajo cómo castigan a Kirchner y lo acusan de muchas cosas con una adjetivación que si fuese cara a cara, uno tendría que sacar el guante y batirse a duelo, y la publicidad de sus hoteles al lado.









Muchachos, todo esto no importa.




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El encanto de la geografía

La metáfora del río ha sido usada en reiteradas ocasiones, desde reflexiones filosóficas y epistemológicas hasta las frases hechas –populares- que circulan en torno a él.

El río está ahí, meto mis pies en él, tomo de su agua, al tiempo regreso y repito lo que hice, pero: ¿Es el mismo río?
Sin lugar a dudas Ray Davies está en el podio de los mejores escritores de canciones de la historia del rock inglés; en la línea del storyteller que en los 90s tan bien supo continuar por ejemplo, Jarvis Cocker.

Existe un recurso en esta estirpe de compositores que es anclar sus historias a lugares reales, haciendo un uso de la geografía y de lo urbano que tiene gran encanto –el de lo conocido-. Usan nombres de esquinas, bares, estaciones, hoteles, y por supuesto nombres propios –inclusive los de ellos-.

Si Ray Davies tan sólo hubiese escrito Waterloo Sunset, eso hubiese sido suficiente para entrar en la historia grande de las canciones. Pero no, toda la carrera de los Kinks nos brinda altísimos momentos, y hoy en día nos sigue dando bellísimos discos (Other´s peoples lives, Working man´s Café).

La historia de la canción sucede entre el río, las luces de los taxis, la estación, el subte, los amigos y sobre todo, el atardecer de Waterloo. Pero esto es simplificar las cosas, hay otras canciones que tienen algunos de estos elementos y no nos dicen nada. Es delicado hablar de lo que te gusta mucho y no quedar en el intento como un tonto enamorado, o peor, no poder transmitir lo que para uno es autoevidente.

Es innegable que el lugar donde nacemos influye en muchos niveles –conscientes e inconscientes- sobre nosotros. Para mí Johnny Cash creó la categoría de “canciones acerca de trenes” –hasta hizo un documental sobre la historia del ferrocarril en USA, que tiene edición nacional- y en Inglaterra está la categoría de los ríos, no en vano son una isla.

El viejo río sigue su curso enterrándose en la noche y finalmente no voy a explicar nada porque la belleza se impone como el agua al ahogado

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Son cosas mías



Tenía dos ideas para escribir dos cosas distintas pero creo que después de patearlas un tiempo por pereza e inconsistencia, pueden unirse de alguna manera.

Dormir no es natural, prueba de ello es el insomnio. Cada vez que uno lo sufre –aunque sea un solo día- contempla fugazmente que la idea morirse en esa cama no sería tan malo. Las horas pasan y uno sigue cansándose; dando vueltas tratando de que se le apague la conciencia –la pequeña muerte- y pueda finalmente entregarse a esa zona donde el inconsciente juega a voluntad.

Dormir no es natural: se aprende, se construye, se ritualiza hasta el punto de que sea condición tener un vaso de agua en la mesita de luz, pañuelitos por las dudas, cerrar las puertas del placard, dejar una pequeña luz encendida por algún lado, ajustar las sábanas y frazadas de equis manera, etc., cada uno sabrá el suyo. Ni hablar lo que sucede cuando hay que compartir el lecho con otra persona, las variables -para ser conservador- se duplican.

Hay un rasgo que siempre está presente bajo distintas formas en las noches de insomnio, y es que algo falta, algo no se ha cerrado o no se ha cumplido. Los ejemplos que desafían a la gestalt son muchos: desde el examen por venir, lo que no pudiste decir, tener a tu chica durmiendo al lado y saber por qué no quiere hacerlo; hasta la pregunta de Heidegger de por qué algo y no más bien nada –esa te garantiza el insomnio como Sand 8 goles por campeonato-.

La segunda idea trataba de cómo Dios ha desaparecido del lenguaje rockero desde hace por lo menos 25 años. Dios al menos como enigma o respuesta-de más está decir que uno prescinde de su existencia-. Rápidamente, no recuerdo ninguna canción que lo nombre, pero eso tampoco es la importante. Por oposición, pienso en Dárgelos (Adrián Rodriguez) cantando en su último disco esa pavada de “Todo bien con el Diablo sólo somos amigos”.

Que las letras de rock vienen cada vez más masticadas e intrascendentes no cabe duda, no hay excusas para algunas cuestiones, no me vengan con la muerte de las narraciones y los relatos del inflado posmodernismo, gracias a esta perorata y racionalizaciones tenemos aberraciones como las películas de Gus Van Sant.

¿Dónde quedó la desesperación?, ¿dónde una canción que conmueva, algo que diga algo –y no más bien nada-? Quizás esté buscando en el lugar equivocado y todos aquellos que pasan cada 4 meses por Sadaic estén más preocupados por su nueva marca de ropa o negocio inmobiliario.

Toda la segunda parte estaba inspirada en el precioso tango “Canción desesperada” de Discépolo, que en una parte formula esta estremecedora pregunta: “¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?”

Lacan llamaba a la depresión “cobardía moral”, poniendo de relieve que es una decisión del sujeto negándose a hacer el duelo.
Ésta época ni siquiera se deprime, se deja envolver mansamente en la bolsa de gatos del liberal "panic attack", la nueva ropa de la vieja y querida angustia.

Antes alcohol y la cocaína, ahora eso más Rivotril e Internet, pero la desesperación sigue ahí.


Canción desesperada, por Hugo del Carril

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