Días de radio


“Sólo por amor a los desesperados conservamos aún la esperanza” Walter Benjamin


Cuando llegué a La Plata para estudiar allá por el 2000 adquirí un hábito que hasta ese entonces sólo hacía eventualmente con un amigo y para reírnos, que es/fue escuchar la radio (FM). En la distante Patagonia, las FMs eran impresentables, mecánicos devenidos locutores que apenas podían hablar y programas que se sostenían con los muchísimos llamados telefónicos pidiendo canciones de Sombras, Green, Slayer, Mano Negra, Hermética. Sí, todo a la misma radio. La información no circulaba tanto, yo ya me había escuchado la discografía entera de los Beatles, Queen y Sumo. Estaba hambriento.

Cuando llegué a La Plata para vivir con mi hermano, comenzamos a escuchar FM Universidad (quizás el lo hacía desde un poco antes, una vez llamé a la Cielo para participar por no sé que cosa con el Bebe Sanso. Lo admito, así que todavía no estaba la exclusividad en Plaza Rocha).

Recuerdo que un día después de volver de la Facultad, enganchamos un programa enlatado que hacía especiales sobre bandas, el locutor era un tal Alexis Copelo, que tenía una voz de ultratumba que me gustaba mucho, muy lejos de las peluqueras patagónicas, me hacía acordar al que transmitió las mil horas del especial post mortem de Queen en Wembley (¿Aspen?).

Estaba hablando de una banda llamada Pixies. Recuerdo que dejé todo lo que estaba haciendo y me senté a mirar la radio. “Pude encontrar mi camino a Mariana, en una ola de mutilación”. La puta madre. Nos mirábamos con mi hermano como si estuviésemos descubriendo oro, con piel de gallina. Y estábamos haciéndolo.

A mis 18 yo era fan de la AM desde hacía muchos años. Desde el sur del país no se podía hacer mucho más. Seguía los partidos de Básquet de Independiente de Neuquén y del Deportivo Roca. Los escuché descender a ambos encerrado a oscuras en mi habitación. La transmisión de los domingos de Continental era la actividad del día mientras hacía los deberes para el colegio. Sólo podía escuchar a Central cuando jugaban contra Boca o River, si jugábamos de local –y no contra ellos- sabía que cada vez que se abría un micrófono y había griterío, era muy probable que Jorge Vidal trajera noticias de un gol canaya. Un “Car-bo-na-ri” me hacía muy feliz.

Junto con el descubrimiento de Pixies estuvo en la misma época el de Pulp. Esas dos bandas literalmente me rompieron la cabeza y me mostraron un mundo nuevo de poesía, fuerza y pasión. Gracias a la burbuja del 1 a 1 por 22 pesitos trajimos los originales de afuera. Doolittle y This is Hardcore me han dado más alegrías y han calado más hondo en mí que muchas personas.

“Cease to resist, giving my goodbye,
drive my car into the ocean,
you think I’m dead but I sail away
on a wave of mutilation”.



“Gouge away, you can gouge away,
stay all day if you want to,
missy aggravation some sacred questions
you stroke my locks…”




“Without you my life has become a hangover without end.
A movie made for TV: bad dialogue, bad acting, no interest.
Too long with no story & no sex.
Is it a kind of weakness to miss someone so much?"





"Come and play the tunes of glory

raise your voice in celebration
of the days that we have wasted in the cafe
in the station.
And learn the meaning of existence in fortnightly installments.
Come share this golden age with me
in my single room apartment.
And if it all amounts to nothing -
it doesn't matter,
these are still our glory days."





Un mundo esperaba ser comido. Dejamos al forro de Niembro y todas las demás estaciones atrás para pasar a escuchar solamente la radio que “amplía tu conocimiento”. Un sábado estábamos escuchando a un tipo hablar de una banda llamada The Magnetic Fields, un disco triple. Enloquecimos nuevamente. Lo bueno de haber estudiado mil años un idioma –el inglés- en este caso es poder apreciar ese otro universo. Malamente podría conmoverme una canción en alemán -¿Qué onda Die Toten Hosen acá eh?- . El tipo dijo que si alguien estaba interesado, el prestaba sus discos. Y mi hermano le tomó la palabra y se mandó a la radio. Seguramente no se lo esperaba. ¡Al rato teníamos los 3 discos originales con nosotros! ¡El monumental 69 Love songs!

Esos años fueron el despertar y el comienzo de muchas cosas que quedarán para los biógrafos, una ciudad joven y viva que aunque se muerda un poco la cola, ofrece al que quiere estar vivo en ella algunas ideas y herramientas para el camino propio. Miro hacia atrás el número redondo de años y pienso que nunca estuve más vivo que en las calles y en las noches de esta ciudad. Pienso.

7 comentarios:

caro m. | 10 de marzo de 2010, 10:07

Melancolía aquí otra vez por que, no has tenido bastante?

Juan Antonio Carrizo | 10 de marzo de 2010, 10:18

me emocionás! sos el Apo del indie.
La radio también me acompañó mucho. De hecho, mi incursión periodística fue en un cincuenta por ciento por el convencimiento de que iba a terminar como conductor en un programa de radio. Tenía 10 años cuando fui a conocer por primera vez un estudio de radio. Llegué con una carta emotiva en una mano y esperanzado subí los 13 pisos que me separaban del estudio (la mala suerte quiso que no hubiera luz en el edificio). Llegué sudado, mis kilos de más eran elocuentes a los 10 años. El conductor del programa -era mi ídolo- me hizo pasar, me mostró las instalaciones, no se me insinuó sexualmente ni nada por el estilo, y me despidió diciendo que algún día quería oirme "del otro lado". Al rato me saludó al aire, y la jornada fue completa.
Escuchaba mucho la Rock And Pop de pibe. En Gonnet se oía mal, pero se oía. Como crecí en los ochenta, crecí escuchando las publicidades de shows de Sumo o Los Violadores en Cemento. Me acuerdo de todas esas tardes en las que presentaban los nuevos discos de las bandas que para mí eran un misterio (no conocía las caras de ninguno, salvo que justo salieran en las revistas de rock que compraba por entonces). Me acuerdo mucho de los estrenos de los discos de Sumo, banda que no me gustaba por entonces pero que no obstante era de las que más me intrigaba. Los gustos musicales se acomodan con el tiempo, ahora Sumo me parece sorprendente, aunque no me verás casi nunca jamás escuchando un disco de Sumo.
Fui encontrándole sentido a la radio en las madrugadas, escuchando viejos programas que ya no están. Pasaban música "vieja" (no rock chabón, sino los oldies). Mochín Marafiotti, por ejemplo. Era para señoras y para adultos meones, pero a mí me parecía un mundo increíble lo que atrás de eso se escondía. Habían programas en los que se hablaba de música, y se hablaba bien.
Con el tiempo descubrí Universidad. Ya era más grande y más ogro, así que no había fanatismo ni de cerca. Pero ahí pasaban la música que quería escuchar, y hablaban de esas cosas de las que quería oír hablar. No siempre, claro.
Con mi gran amigo Pipo Gurusito tuvimos un programa que fue un hito en la historia de la radiofonía local. Fue mi último romance con la radio y fue una experiencia hilarante. Aprendí mucho del maestro, obviamente, porque se movía como un productor de raza. Y cuando no había entrevista, las inventábamos como ciertas. Como la vez que entrevistamos a Cachito Vigil, al aire, sin que Cachito Vigil lo supiera.
Me gusta la radio. Algunos saben sacarle jugo, como mi compadre Valerio Aleri, que le encontró el gustito.
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Bochin Marafiotti | 10 de marzo de 2010, 11:32

1. En esta PC del laburo no andan los acentos, perdon.
2. En el interior, los domingos de Continental tenian mas rating que Tinelli. Todo el mundo escuchaba a Victor Hugo y yo tambien esperaba ansioso el grito de Jorge Vidal, pero de la otra vereda, la que no utiliza parlantes.
3. Tambien escuchaba los partidos de basquet, en mi caso de Estudiantes de Bahia y a oscuras dentro del auto en el garaje, cual freak que todavia soy.
4. Ya en La Plata, empece escuchando la Cielo, que me llevo a bandas de RNR como Los Piojos, Viejas Locas y La Renga. Pero fue solo un amor de primavera: conoci Universidad y me hizo conocer varias bandas de afuera muy buenas pero, sobre todo, me abrio a un monton de grupos platenses que sonaban mal en su mayoria aunque con un sentimiento que compartia.
5. El programejo que teniamos con Juan Antonio Carrizo fue inolvidable: la entrevista a Cachito Vigil, el reportaje a uno de los Super Ratones en el que nos tentamos cuando nombro a Person, ir a buscar a los Carajo al barrio Aeropuerto para que vayan a la radio, la llegada de las Manos del Filippi al estudio y la cara que pusieron cuando escucharon Kylie Minogue (pantallita idol) y un monton de etceteras.
6. Tendriamos que tener un programa buscando el referentes de la escena platense de la nueva decada.

Lisandro | 10 de marzo de 2010, 13:04

Yo por los tiempos de su programa en la emisora equivocada no los conocía personalmente, pero de todas maneras les mandamos al guitarrista para que hiciera el pilotín Vitali. Gurusito caía bien sin hacer nada, en cambio... juventud.
Los programas de la medianoche de la AM donde llaman los que no pueden morirse todavía son tremendos. La gente no debería pensar de noche.

Bochín: 2. No empecemos.
3. Hace mil años que no escucho uno, es que no tengo a quién seguir.
4.Universidad tuvo una época de gloria, anti mercado total, maravillosa,única por donde se la mire, Nick Drake a las 12 del mediodía, eso no lo hace nadie. Aun hoy, pero menos. Me gusta su veta periodística, es resistencia de alguna manera.
5.Y la cara que habrán puesto los de la Cielo con los nenes de Las Manos!
6. Se abre el juego.

Anónimo | 11 de marzo de 2010, 9:59

yo tambien descubrí Universidad allá por el 2000, pero solo por una cuestión muy platense, que todo se hace por inercia, por imitación o por homología del significado...estaba en la Universidad y TENÍA que escuchar Universidad...y hete aquí que dejé de escuchar las pelotudeces que decía "el Bebe" para pasar a escuchar solamente muy buena música. Lo que más me gustaba eran los programas de trasnoche y los fines de semana, cuando generalmente me la pasaba estudiando, en donde no hablaba nadie y pasaban horas seguidas de musica (recuerdo que cada 4 o 5 horas se repetian los temas... sisi, estudiaba mas de 5 horas por dia...) y siempre tenia un cassette listo en el equipo para grabar los compilados que pasaba Jalil en Chino Básico, o alguna que otra banda que le hacian buena fama en No se escucha. Recuerdo con nostalgia las primeras veces que escuche a Mimi Maura, Kevin Johansen y a Juana Molina(en esos dias que tocaban para 30 personas en La Fabriquera o en el Estudio Bar), cuando pasaban canciones de Jaime sin Tierra... recuerdo como odie que pasaran las transmisiones de futbol los sabados y domingos cortando todo mi plan de ponerme a leer tranquilo con buenas canciones de fondo... hace un par de años deje de escucharla sinceramente, salvo escasas ocaciones, cuando a la madrugada empece a escuchar a un grupo de estudiantes de periodismo hablar de cosas que no sabian y ponian La Renga y Pier de fondo... o cuando los sabados se transformaron en un monologo colectivo con los gritos de Hebe de Bonafini de fondo... ahi me di cuenta que todo tiempo pasado fue mejor, me enchufe el mp3 y lei Lacan con Belle and Sebastian de fondo, pero debo admitir una cosa... no los estaria escuchando si no fuera por esa bendita transmisora... saludos Lis-en-ciado.
/elcomentador

Brenda V | 12 de marzo de 2010, 8:09

no soporto la radio
no soporto que me digan qué tengo que escuchar, ni las voces impostadas, ni perderme los gestos
no soporto perderme los signos paranlinguísticos (quizás vi mucho "Lie to me" lately)

volví Menso, en forma de comentario plagado de odio otoñal

flor | 11 de diciembre de 2011, 15:55

estoy leyendo una novelita de un psicoanalista/filósofo/cancionista cuyo acápite son unos versos de "disco 2000". todo es prometedor.

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