Negro de alma


“Pero si es negro, tiene menos de 40, es hincha de Boca, su padre es albañil, toda la familia peronista, él maneja un taxi en Pinamar…  ¿Cómo puede odiar a Kirchner y estar a favor de Macri?” se preguntaba entre dolido y asombrado un amigo sobre un conocido de toda la vida, casi dispuesto a cortar relaciones con él. Yo le dije que eso era exactamente la ideología en su acepción marxista clásica de falsa conciencia (de clase), un individuo de una clase, habla y es hablado por otra, aun no ha tomado conciencia de la suya y defiende los intereses de otros que no pudiéndolo ver, son sus opresores. La conciencia invertida.

Recuerdo a Castells apoyando al campo en su intentona golpista, sumándose a un reclamo ajeno, le resalto este comentario de su amigo, recordamos a los que trabajan de seguridad en boliches, recitales -personas que tan sólo por sus apariencias hubiesen sido los tronquitos con los que hubiesen prendido una fogata alemana- escucharlos referirse a los chicos del público como “negros de mierda”. Fascinante en un nivel teórico, despreciable a un nivel humano.

Fascinante porque son ejemplos de cómo los discursos funcionan con independencia de las condiciones materiales, ahí con demente impunidad nos alejamos de la ortodoxia marxista y las vemos funcionar en todas las clases sociales, en todo el abanico posible de una sociedad. Es verdad que el arrastre familiar, etario, del grupo de pertenencia influyen mucho, pero cuando alguien empieza a dudar y a repensarse y a pensar qué hace, para qué lo hace, para quién, empiezan los problemas y quizás se desata la neurosis.

Una pregunta  que divide aguas es cómo piensa uno al que tiene al lado. Si es un par, un compañero de existencia o es algo inferior, indigno, o directamente no reconocido como persona. Si esto es así, la puerta está abierta a todos los atropellos imaginables, desde la discriminación en la escuela, en el trabajo, hasta los genocidios. Aceptar la diferencia no es tarea fácil, la castración necesita algo de coraje y masaje. Lula es tornero y su primer diploma fue el de presidente.

Volviendo al comienzo pero ahora la ideología en su acepción de cuerpo de ideas relativamente sistematizadas. En estos días que corren –ni en los anteriores- no se ha escuchado a los ideólogos (¿habrá?) contarnos las bondades del neoliberalismo, de todas las políticas públicas de privatización de servicios llevadas a cabo en los noventas, la entrega de los fondos de los jubilados, la masacre a la educación y a la salud…nada,  ¿cómo alguien que perdió todo en los noventas y lo recuperó en este último lustro y medio puede estar fervientemente en contra del gobierno y apoyar directa o indirectamente a quienes ayudaron a vaciar al país y destruirlo material y simbólicamente? ¿Cómo un pobre diablo caído del catre se puede sumar a la superficialidad de carteras, botox, tonos fuertes y puños cerrados? Y peor la gente “instruida”, con cierto ejercicio crítico, ¿Quién, con su panza rebosante puede quejarse porque quizás haya que pagar un poco más caros los artículos de tercera o cuarta necesidad como un Iphone o un Blackberry?

No a los “ismos” dicen algunos como si fuese decir algo, como pedir tolerancia, consenso, mesura, puras pavadas que hay pedirles  a un tipo que maneja un auto con su familia dentro. Si la historia ha terminado entonces no hay nada que hacer. Mentira, idioteces lights, burradas postmodernistas, grises anti solidarios que hacen cintura, gambetas y dejan que muchos caigan del mapa. Todo se juega en la solidaridad. Licuar el valor de la política así como el valor de las ideologías, tanto como negarlas, es justamente afirmarlas y sin saberlo, actuarlas. Y recuerden que lo verdaderamente insoportable es darse cuenta de estar a merced del otro, en estado de interpretado diría Heidegger, en repetir que no estaba en el cajón, que medía más de su altura, en el dicen que dicen, que dicen que dicen. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Néstor.

Y las fábulas  que todos hemos escuchado y nos han adoctrinado de alguna manera sin saberlo: el lobo soplando las casitas, ¿cuál resiste? La de material, la choza se vuela. Blancanieves y sus enanitos lumpens trabajadores, etc. ¿Qué culpa tendrán los colores?

Para finalizar, en este querido formato de las  perdigonadas, como le dije al cantante de Crema del Cielo sobre su canción que da título a esta entrada, será el soundtrack de la reelección: “No tengo que pedir permiso, ante ninguno me arrodillo. Mucho mejor si te molesta, si eso es ser negro, soy negro de alma. De piel y de alma.”

7 comentarios:

Ricardo | 9 de noviembre de 2010, 2:45

Gran post, Lisandro.

Se haría incomprensible entender las traiciones de clase si no fuera por el adoctrinamiento que empezamos a recibir desde la escuela misma ya.
No hay que ser marxista para comprender el accionar de las distintas clases sociales. Basta ser capitalista y ver que los comercios se segmentan en sectores ABC1 y de ahí para abajo hasta llegar al mercado del trueque que se hizo popular durante 2002.

Saludos.

Juan Antonio | 9 de noviembre de 2010, 7:37

raspa que te raspa.
sorprende la falta de ideólogos, sí señor.
Los discursos independientes de las condiciones materiales, eso sí es sorprendente. Es como la cumbia menemista en los noventa, "che, estos negritos saben divertirse".
Gran nota. Se ve que estás contento por el esperanzador triunfo canalla.

El Asador | 9 de noviembre de 2010, 8:40

Gran nota Didier, el amor ha afinado ácida pluma...

Evitista | 9 de noviembre de 2010, 10:16

Sobre el sí o no a los "ismos" recordé estas palabras de Evita:

Solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan.

Los fríos, los indiferentes, no deben servir... al pueblo.
No pueden servirlo aunque quieran.

Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir.

Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad.
Los fanáticos sí.

Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia.
Me gustan los héroes y los santos.

Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo.

El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte.

Por eso soy fanática.

Daría mi vida por Perón y por el pueblo.
Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad.

Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo.
Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados.

El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas.

Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos.

Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos.

Porque no tienen corazón.

Nosotros sí.

Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón.
No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol.

Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros.

Tenemos que convencernos para siempre: Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia.

Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: -¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino que arda!

Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo.

¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?

Lisandro Capdevila | 9 de noviembre de 2010, 17:39

Mientras Central gane todo estará bien.
Y ese discurso incendiario es estremecedor!

Joakkin | 10 de noviembre de 2010, 3:43

Tengo la camisa negra

flor | 10 de noviembre de 2010, 7:30

Pienso en Bettelheim que dice que la maldad del lobo es algo que el niño reconoce en su propio interior.

"Las casas que construyen los tres cerditos son símbolos del progreso en la historia del hombre: desde una choza sin estabilidad alguna, a una de madera, llegando finalmente a la sólida casa de ladrillos. Desde el punto de vista interno, las acciones de los cerditos muestran el progreso desde la personalidad dominada por el ello hasta la personalidad influenciada por el super-yo, pero controlada esencialmente por el yo", dice.

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