Teléfonos / White Trash


Recuerdo cuando escuché por primera vez “Teléfonos/White trash” de Sumo, tendría unos 14 o 15 años. Opresiva y deslumbrante, un grupo de rock que cantaba las flores del mal. La imagen de un teléfono sonando en una habitación vacía era muy fuerte. Pensaba en un suicida, en alguien que había llegado demasiado temprano o demasiado tarde. Los teléfonos pueblan las canciones de rock, desde Charly y su peluca telefónicaFito y sus cables de Entel, pasando por Estelares y la habitación donde se escucha el telefono, y varias más que podrían ser material para algún ensayito de alguien más metódico que yo. El teléfono como las cartas, como los puentes. Y es posible que del otro lado no contesten, es la premisa que lo sostiene.

Yo tenía algo con los telefonos públicos, me gustaba usarlos, 20 centavos y ya, la moneda de un peso valía doble. Por un tiempo coexistieron en mí con el celular. De hecho el primero me lo regalaron y desde ese entonces (no muchos años, 5  quizás) he abandonado al teléfono público. Solía usarlo mayoritariamente para llamar a chicas (primeras citas o “estoy cerca de tu casa”), la situación de estar en la calle y tener que llamar al fijo de un hogar era toda una situación. Más atrás aun, antes del 2000 si uno quería llamar a una chica, tenía que hacerlo al lugar donde probablemente atendería el padre o la madre, una situación espantosa para quien quisiera desposar a la adolescente del inmueble (nota: todo esto rige para los teléfonos fijos sin identificador de llamada, la sorpresa es fundamental).  El uso del celular sin duda ha producido cambios en las subjetividades, como marca de época, los control freaks podrán acosar a sus parejas o a quienes quieran con la excusa de saber cómo están, que hacen, lo mismo para las madres. Yo diría que está bien no atender el celular cuando uno no tiene ganas, ni contestar mensajes si tampoco quiere (otra nota: los mensajes, así como los mails: llegan, no sirve como excusa), o bien, apagarlo.

Había que ir a la guía a buscar los teléfonos (que antes habíamos usado para llamar y molestar a los de apellidos graciosos), como hizo Bielsa sin suerte hace poco para tratar de contestarle a un tipo que escribió una carta de lectores a un diario (¡genio!).

En estos tiempos tan aparentemente veloces donde las personas navegan por internet con sus celulares, la cantidad borrará todo de nuestra y de las memorias. Una carta quedará toda una vida para ser recuperada, los mails se borran en un par de años, sin ir más lejos toda la correspondencia virtual de algún valor la he perdido en servidores de cualquier país y sólo quedan para los trabajos de archivo de la biografia de fantasía, digamos, lo previo al año 2000 (O usar el Outlook).

Como sabrá usted lector de este panfleto, la lógica que impera es la de la perdigonada, se abre en  muchas direcciones y alguna le pegará.  Acabo de escribir esto cuando tendría que estar haciendo la segunda entrada de Los condenados de la tierra, porque ya nadie quiere los teléfonos públicos.

You know my name (look up the number).

11 comentarios:

Brenda V | 11 de diciembre de 2010, 8:21

jajjajajajja
"se escucha el teléfono", qué hijos de pú, como se te pega esa parte.

Anónimo | 11 de diciembre de 2010, 10:18

vos decis que incluso estos mismos renglones que escribiste recien, también quedaran en el olvido de la matrix??
yo de lo unico que me lamento, es de no haber guardado nada de los diskettes que tenia... quien carajo tiene una disketera ahora... y ademas... cuando el diskette te ponia el tenebroso letrero de DESEA FORMATEAR? SI - NO

mil veces me paso



mil




saludos Menso
lo espero en Recoleta a tomar una birrola y hablar de fobal con lo'pibe'


Neuras

Lisandro Capdevila | 11 de diciembre de 2010, 13:07

B.V: que bien que sale en el video, o no? ese casquete blondo...

Neuras: eventualmente, si. recuerdo los diskettes! como no! en algunas escuelas todavía deben existir las disketeras.
Espero antes del receso dejarme caer por esos lares, de una nik!

Lamasput | 12 de diciembre de 2010, 8:20

Yo que soy señorita también me acuerdo de esos tiempos cuando todo tu organismo se ponía en pausa cada vez que sonaba el teléfono. El CallerID ha asesinado muchas emociones, definitivamente.
En cuanto a los teléfonos públicos, justamente en la época del CallerID los usaba para tratar de resucitar la sorpresa. Te acordás cuando con 20 centavos llamabas a celular? Otra cosa que se ha perdido, creo, era esa obediencia memoriosa de los números de teléfono. Me acuerdo que cuando me gustaba un chico era casi como tener una parte de él saberse su número de memoria. Ahora mi teléfono se encarga (no de que me gusten chicos, sino de saberse sus números)

Saludos

(siempre ando por acá, agazapada, pero no siempre comento, como ud no siempre atiende el teléfono)

flor | 12 de diciembre de 2010, 14:08

el otro día vi a un hombre usar un teléfono público y me resultó extraño, incluso, diría, sospechoso.

Lia | 12 de diciembre de 2010, 17:52

Excelente Blog, voy a venir seguido.

Joakkin | 13 de diciembre de 2010, 1:40

Dejé de usar teléfonos públicos cuando comprobé que la gente los rompía, de cada 10, andaban dos. Me pasé a los locutorios. Siempre odié/odio los celulares, mi primer aparato me lo regalaron para mi cumpleaños hace 4 años, y hasta ahora sigue siendo común que la gente no pueda ubicarme, porque me olvido de cargarlo, lo dejo tirado por ahí, o simplemente no tengo ganas de atender. También me sorprende que la gente no se sepa su propio número de teléfono!! Yo sigo a la vieja usanza, recuerdo de memoria la mayoría de los números de mi entorno.
Y White Trash: el mejor tema de Sumo. Period.

buscandovidazen | 13 de diciembre de 2010, 12:51

Umberto Eco dice que internet es estúpida, como Funes el memorioso, porque es una memoria que no selecciona, que acumula sin distinción ... es una memoria sin álbum familiar de fotos que se ponen amarillas en el estante, sin papeles con olor a guardado enuncajónpormuchotiempo, es moda vieja sin naftalina en un baúl ... ya nadie quiere tantas cosas que nos siguen haciendo tan bien cuando las reencontramos ...

Brenda V | 13 de diciembre de 2010, 15:07

Si va a Recoleta a tomar algo con el señor Neuras, ¿me lleva porfis?
Sabe que arrancar sola a transitar "todos esos kilómetros" me mata, me ma ta.

Lisandro Capdevila | 13 de diciembre de 2010, 20:22

La+: tal cual, esa cuota de sorpresa y nervio es fundamental, recuerdo que hace un par de años quise contactarme con una chica con la que había perdido contacto y la tuve que llamar a la casa! casi se muere, no lo tomó muy bien, jaja.

flor: quizás hacía como que lo usaba y en realidad se anotaba los celulares de las "chicas".

Lía: bienvenida!

Jkk: me olvidé mencionar la plata que perdí en los teléfonos intervenidos por los muchachos. El locutorio lo usaba en caso de llamada importante y necesidad de silencio. No dudo que sabe los números de sus amigos, yo me se todos los dnis de mi familia, servirá?

-: lo digital pierde el sentido del olfato, nunca lo suplantará, verdad?

BV: Hay que saacar turno con un mes y prepararla tanto emocional como fisicamente para que se mueva de la ciudad! Pero si :)

Brenda V | 17 de diciembre de 2010, 6:30

http://www.perfil.com/contenidos/2010/12/17/noticia_0002.html
jejjejeje

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