Pensar junto a otros


Ya se ha dicho aquí, lo insoportable es estar a merced del capricho del Otro. Y cuando este Otro tiene la representatividad de un 54% del electorado, la posibilidad del hartazgo, de sentirse títere en un juego del que no se quiso formar parte, que no le divierte y no eligió, sienta las bases para campañas y malestares que ya han visto pulular no sólo en medios, sino en cualquier persona que rechace este Gobierno. “Que son campanas de palo las razones de los pobres” decía el Martín Fierro. Hay quienes no están de acuerdo con el rumbo que está tomando este país (los que se informan), otros no están de acuerdo con los modos de liderazgo, con el aire de autosuficiencia de la excelsa oratoria de Cristina, se enervan ante los casos “evidentes” –pero aun no probados- de corrupción, del estilo de Moreno, de las camperas de cuero de los Moyanos, etc.

Existe una tarea muy ardua que es saber deslindar prejuicios , sensaciones, de argumentos. La posibilidad de diálogo fructífero se realiza bajo un pleno reconocimiento del otro como par, como un igual al que se respeta y llegado el caso, puede ser un adversario de ideas, de cosmovisiones. Ya sabemos adónde se puede llegar si no se entiende que el otro, aunque radicalmente distinto, es un compañero de existencia. El problema es sonar aleccionador o como portador de La Verdad. Tan sólo es una verdad entre otras, tan simple y tan difícil de llevar a cabo.

Este 54% obviamente no es homogéneo, sabemos que la coyuntura favorable ha atraído algunos votos volátiles, habrá que ver cómo se establece la relación con ellos, aunque es apresurado hablar de eso, es un tema para por lo menos las legislativas próximas.

Flaco favor hacen a bajar la irritabilidad los comentarios de quienes se están subiendo al caballo cuando todavía no saben qué es un caballo, que come, dónde vive. Y no es por una falsa modestia, al contrario, evitar flancos –aunque endebles- de ataque es toda una virtud estratégica. Asi como durante este año el Gobierno hizo un poco la plancha y no desató grandes frentes de conflictos (como fueron la ley de matrimonio igualitario y la de medios) para no desgastarse, aunque uno lleve un pequeño talibán en su ser, no hay que caer en la trampa no sólo discursiva sino real, ya que como todos sabrán, en una discusión entre dos donde uno grita y otro no, aunque tenga razón, un jurado de sentido común le daría la derecha al que mantuvo la calma. 

Marcelo Bielsa ha dicho alguna vez que él hace los cambios en su equipo cuando gana, bueno, si esto en algún punto es un partido, y existen momentos más propicios que otros para realizar cambios, es éste, la victoria requiere de una hidalguía y de una sinceridad proporcional a la de la derrota, con la diferencia no menor que es detentar el poder de tomar decisiones efectivas. Después de Diciembre: minería, glaciares, aborto, retenciones, Iglesia, salud pública, gestión cultural, inflación, algunos puntos que se me ocurren que hay avanzar.

Ha pasado algo en los últimos años que se comprende por qué es irritante: ya no se puede ser neutral, ya no es bien visto no tomar -aunque sea un poco- partido, decir qué se piensa sobre distintos temas, y eso es un fenómeno que ha posibilitado este proceso, una de las tantas visibilizaciones conseguidas.

2 comentarios:

Juan Antonio | 25 de octubre de 2011, 8:28

Ocurre un hecho singular que no deja de captar mi atención, y es cómo ahora los defensores de la democracia cuestionan la concentración del poder que la misma democracia (esto es, el voto de la mayoría del pueblo) le dio al Gobierno. "Cristina y la monarquía" podría titularse esta mala lectura (por ignorancia y por malicia) que hacen los que no toleran "Esta nueva clase dirigente y el apoyo de una gran masa del pueblo que despierta".

Anónimo | 26 de octubre de 2011, 12:43

Mi nombre es Claudia. Y tanto este blog como el anterior representan lo que pienso del gobierno y de la sociedad.Pero jamás expresaría las ideas tan claras y medidas como lo escribis vos. por eso mis felicitaciones.

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