Y tendrá tus ojos



No todo se puede pensar. No todo se puede decir. Pero esto no es de una vez y para siempre, tienen que darse las condiciones de posibilidad para que lo que antes era inimaginable, lo sea. Las leyes por ejemplo, tienen un carácter performativo, es decir, pueden crear lo que antes no estaba, volver posible lo imposible, pensable lo impensable. Recuerden lo que se decía y entendía acerca del rol del Estado en los noventas y lo que se dice y piensa ahora. Y lo que se hace.  El pensamiento es cosa extensa.  

Con la interpretación pasa algo similar. Uno puede pensar equis cosa en un determinado momento y luego lo contrario. El cambio es inherente al pensamiento. El esencialismo sostenido y defendido por algunos no sólo es conservador y miedoso, sino también éticamente hipócrita y deshonesto. Pensar siempre lo mismo aunque uno esté equivocado, uf, se puede ir la vida en eso.

Una tragedia nunca viene sola. Y redobla la máxima de que Tánatos contagia. La muerte contagia. Pequeñas muertes, segundas muertes (simbólicas, imaginarias), muertes que nos preparan para la muerte. Entonces el término “sorpresiva” aplicada a una, pierde pertinencia.  

Siempre interpreté la línea del poema de Pavese “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” como que quien allí está enunciando, le atribuye los ojos de alguien a la muerte.  Pero ya no puedo pensarlo así, ahora entiendo que la muerte llega y se apodera de los ojos de uno. Y uno pasa a mirar la vida a través de esos ojos. Al menos hasta que esos ojos se cansen.

Recuerdo la frase atribuída a O. Wilde: "Disculpe si no lo reconozco, he cambiado mucho".

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