¿Y usted?


La tarde anterior me habían regalado “Los siete locos” del inigualable Roberto Arlt –una deuda del corazón-. De nuevo tenía cierto tiempo para matar así que me senté en la calle Chile a dialogar con él, y en la segunda página leí:

“Por la calle Chile bajó hasta Paseo Colón.  Sentíase invisiblemente acorralado. El sol descubría los asquerosos interiores de la calle en declive. Distintos pensamientos bullían en él, tan desemejantes, que el trabajo de clasificarlos le hubiera ocupado muchas horas. Más tarde recordó que ni por un instante se le había ocurrido preguntarse quién podría haberlo denunciado.”

Bajé el libro y sonreí. Pensé en las casualidades, en el ballet cósmico que va tejiendo y destejiéndolo todo. Un rato antes había caminado por la misma calle en el mismo sentido, pero ya el sol no estaba y no todo era tan asqueroso como antes. Los pensamientos en esa caminata habían estado hegemonizados y que yo supiera aun no me habían denunciado.

Salí a la calle a esperar el auto que me pasaría a buscar. Tardó mucho. El policía de la esquina caminaba cada 15 minutos, los extranjeros sin excepción se paseaban desabrigados, los vecinos no se inquietaban con mi presencia, un perro –Rubén dijo que se llamaba su dueña- se me tiró encima y me chupó las manos. Yo dije que era cariñoso. Su dueña asintió ausente, como si hubiese sido una parada para que meara.

La descripción de Arlt tiene 80 años, y si bien estaba en el mismo lugar, no era lo mismo. Podría usar la metáfora del río, si siempre es el mismo a pesar de que sus aguas lo horaden y no nos demos cuenta.  Pero por suerte el mismo lugar es otro, la estasis y la mismidad en las cosas tienen más aroma a cosa muerta y a alienación que a libertad y singularidad.

En estos días de agitación por la votación de la Ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, se escucha mucho el pedido de “todos iguales”. Imposible oponerse a semejante pedido, al cual adhiero fervientemente. Pero las posturas talibanes empobrecen el debate. Plantearlo como una acción de este Gobierno versus la oposición, otro tanto. Si bien cuando se sancione (y se sancionará, será imposible frenarlo a la larga) se anotarán los porotos con cierta justicia por voluntad política, pero el tema es muy complejo.

Las leyes suelen correr de atrás a las prácticas sociales que van constituyendo las subjetividades, marcadas según el tiempo de cada época. Así como ya no existen las grandes histéricas del momento victoriano de Freud, ahora tenemos otros padecimientos que pueden desencadenarse porque alguien no te charla en el Msn.

La distancia entre lo ideal y lo que pasa es infranqueable, entre la ley y lo que sucede de hecho, basta prestar una mínima atención en cualquier momento para saber cuán difíciles son de cumplir, y ese gap es interesante, porque también es resistencia. Yo sugeriría algo de prudencia, la ley va a salir más temprano que tarde, y para mí sería un error caer en el juego dialéctico de la igualdad-desigualdad, es y no es el término, porque el “para todos” es un lugar de alienación peligroso, borrar la individualidad es un gol en contra, no sólo porque es una tarea imposible hacerlo, sino porque todas las personas son únicas y hacen lo que pueden con lo que han hecho de ellos. Su sexualidad es otro accidente más en sus vidas, no hay nada de natural en la sexualidad y no hay garantías de nada, ninguna combinatoria tuerca-tornillo, tornillo-tornillo, tuerca-tuerca (esta tremenda metáfora me parece despreciable pero muy divertida) garantiza nada. Lo que si existen son dos funciones claramente diferenciadas (nunca explicité que estoy hablando de la constitución del psiquismo de un niño) que son la narcisizante y la de corte, usualmente encarnadas por madre y padre, pero al ser funciones pueden ser ejercidas por cualquiera (ti@, abuel@, amig@, Nelson). Estas funciones para que cuanto menos no se constituyan psicosis o perversiones.

Y más, ningún padre puede evitar que su hijo sufra, en la escuela o le dirán gordo o cuatro ojos, narigón o que tiene dos mamás, eso es la vida misma, no es relevante. Importa la posibilidad que la ley de paso a la  inscripción significante. Si vemos algunos de los que se oponen, es muy fácil estar a favor.

Por otro lado y no lo tengo muy claro, estoy pensando en voz alta, creo que flaco favor a la causa hace Pepe Cibrián planteando términos poco válidos de “Pepe o calle”, porque ¿que suponemos? ¿Que tras todo anhelo de matrimonio se esconden personas deseosas de ser padres y madres? Y más aun, ¿personas que desean adoptar? ¿Son los matrimonios homosexuales el remedio para los chicos de la calle? Es confundir los tantos, no sólo porque la mayoría de los chicos en situación de calle tienen padres –lo cual hace súper larga y desgastante una adopción- sino que es suponer (el mismo prejuicio pero de manera invertida) que el matrimonio es para tener hijos –de la manera que sea- y que con amor es suficiente. Cualquiera que se haya atrevido a relacionarse intensamente con alguien sabe que con amor no alcanza, es necesario pero insuficiente.

Antes de cerrar esta perorata y detonar mis explosivos, promuevo la moción para que se prohíba a las madres y/o padres la utilización de la palabra “bebé” sin acento (el BB).

En fin, soplan vientos de justicia y de reflexión. Cada avance en los derechos de las personas es una conquista, un compromiso y una obligación para cuidarlos como sociedad más madura y libre. La imprudencia de pocos puede deslegitimar estos demorados derechos.

Distintos pensamientos bullen en mí, tan desemejantes, que el trabajo de clasificarlos me hubiera ocupado muchas horas. Más tarde recordé que ni por un instante se me había ocurrido preguntarme quién podría haberme denunciado.

6 comentarios:

Todo bien, todo legal | 14 de julio de 2010, 8:22

De pendejo cuando estaba Función Privada flasheaba con cine porno, chupi, gatos de Porcel, oscuridad y perdición total. Muy buen naming.

flor | 14 de julio de 2010, 8:49

4. creo que habría que difundir el experimento de David Rosenhan. Así se dejan de joder con aquello de la "normalidad".

3. esa clase de personajes, como ese diputado, siempre me parece que tienen mucho miedo de su propia sexualidad.

2. ¿qué es tener hijos en condiciones normales? Si nos ponemos puntillosos en las salas de parto argentinas no hay condiciones que podrían llamarse "normales" o "naturales".

1. ayer escuché a un diputado ignorante que le dijo a una mujer que "hiciera una sociedad anónima" si quería heredar los bienes de su mujer y había que "tener un hijo encondiciones normales"

Lisandro | 14 de julio de 2010, 9:01

Es increíble ese diputado de campera amarilla, es demasiado, ni que hubiese salido de Torrente! Ni lo nombro porque no se puede resumir, aunque quien te dice...
Vamos a escuchar cada cosa flor!

Lady Gaga | 14 de julio de 2010, 20:22

Didí o Calle???

Martín | 15 de julio de 2010, 13:29

Pepe Cibrián es un payaso.

Joakkin | 20 de julio de 2010, 6:52

Recién me trajo un tachero antiBielsa, no le gustaba Messi y estaba en contra del matrimonio gay. Passman´s fans club.

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