15 com

Un cuarto para los doce


Confieso que después de las elecciones en Capital Federal y hasta el domingo,  estaba un poco preocupado. La preocupación tenía un tinte cartesiano. Me pregunté si gran parte de todo lo que había venido pensando y sintiendo desde hacía  mucho tiempo, ideas relacionadas a un modelo de país más solidario, más inclusivo, más corajudo, no fuese una ilusión solo compartida con amigos y algunos personajes del mundo político, artístico, etc. Quizás los avances no habían sido tantos o tan sólidos y la prepotencia de trabajo no había dado sus frutos. Temí que el tiempo histórico pudiese estar jugando una treta desagradable, por unos instantes sentí lo que se siente cuando pasa algo que no se ve venir, como la novia que ya hizo el duelo y te da el parte de tu salida de la casa.

Me gusta pensar que lo real y la realidad son cosas distintas. Podríamos decir que la realidad es un algo heterogéneo que se nos presenta múltiple, verosímil, aprehensible de a ratos, enigmática gran parte del tiempo pero sobre todo, modificable. La realidad es construida, es delimitada por el Poder, por los discursos. Cada uno tiene gran protagonismo en la parte de realidad en la que vive. En cambio lo real se presenta con descaro, sin miramientos, con la determinación con la que un inmortal cruza sin mirar una autopista.

Yo dudé de la convicción marxista de que la imposición de los hechos materiales determinaran la conciencia de los ciudadanos, de que aquellos que antes tuvieron hijos para la muerte temprana, hoy tengan un pequeño atisbo de esperanza, de que los viejos jubilados por gracia del Estado, no pudieran ver a quienes marcaron otras maneras de entender la vida que gobierna el país. Porque básicamente es otra manera de ver la vida. Agradeceré por siempre la educación pública que recibí, las escuelas bravas a las que fui, a esa sociedad neuquina súper politizada con la que tomábamos colegios para no aceptar la Ley Federal de Educación, a las frías (muy frías) mañanas que acompañábamos a los obreros de Zanón, etc. Uno tiene a la Izquierda en el corazón, pero es un vicio adolescente que se deja cuando se abren un poco los ojos a la complejidad. El Ideal del Yo si bien es un motivador, un empuje hacia delante, es también un gran inhibidor. En muy recomendable libro de Feinmann, “El Flaco”, el autor además de adjudicarle la muerte de Mariano Ferreyra al mendigador de votos (¡que vergüenza!) “Altamoria” (en ocasión de haber asistido al programa de la caballesca vedette) cuenta muchas conversaciones con Néstor. Gran parte de sus diferencias giran entre las “manos limpias” del intelectual y las “manos sucias” del político que tiene que construir Poder y gobernar. La noche anterior a que Néstor descolgara el cuadro de Videla, lo llamó a Feinmann y le contó lo que pensaba hacer. Feinmann le dijo que era una locura, que no era el momento, que no estaban dadas las condiciones. Y Néstor le dijo que si esperaba a que estuviesen dadas las condiciones, eso no se haría nunca, y que si no lo obedecían, él mismo lo bajaría. El resto es historia conocida.

Este domingo, un poco más del 50% de la población (la mitad y un poco de cualquier cosa ya es para respetar) se pronunció a favor de la continuidad de lo real. Es tranquilizador saberse (aunque sea en esto) no tan solo. Cristina ganó en el “Campo”, en todas las clases sociales, en todas las provincias menos en una (gobernada por un personaje fascinante). Pero mesura: hay un porcentaje que es prestado, veleta y todavía falta. Una sonrisa de ironía: el poder mediático es mucho, pero también conoce de límites. Cuando algo hace carne y se vivencia, ¡qué importa lo que nos vienen a contar!

La antipolitica ha sido el prólogo de todos los golpes y las intentonas de golpe de Estado. Por eso la cantidad de gente que fue a votar no puede más que ser un buen signo de los tiempos que vendrán, donde todas las voces sean reconocidas, porque la solidaridad previene todas las guerras simbólicas y reales, porque el camino hacia la igualdad aminora todas las violencias que cometen los desterrados en defensa propia, porque un Gobierno que lanza al  Estado hacia un futuro de autodeterminación junto a sus pares de la región, a contramano de las recetas que nos dividieron y hambrearon en otras épocas, es un Estado que subvierte las reglas por un momento (histórico), como si las leyes del sueño entraran en vigencia durante la vida compartida y cualquier diferencia entre lo real y la realidad fueran un chiste que es contado dentro de otro sueño.

No sucede. Y sin embargo se mueve. 

Read more »
7 com

En busca de una deontología periodística


Tengo una pequeña obsesión con los medios y con algunas maneras de hacer periodismo. Algún antepasado fue editor del diario más importante de Rosario sin haber terminado el secundario. Pero lo fue gracias a su preparación no sólo en las deshoras del día sino también de la calle. La teoría separada de la praxis es como la Coca Cola light: parece, pero no es.

No me dan los años para haber vivido grandes etapas del periodismo. Pero si algo ha sucedido desde la intentona destituyente de la entelequia llamada “Campo”, ha sido la visibilización de los hilos que cada sector periodístico defiende. Supongo que en la primera clase de la facultad de periodismo se les debe decir a los alumnos que, por ejemplo, la objetividad no existe, que la realidad no es una, que las interpretaciones la moldean y le dan forma. Luego en la segunda que la verdad es la verdad de quien tiene el poder, y si hay una verdad que impone el poder, en esa tensión hay otras verdades que sufren. Ergo, hay muchas verdades y los fenómenos son múltiples y complejos. ¿No?
 
Otra digresión para otra entrada: la metáfora no debe ser la de luz acerca de los hilos que cobraron mayor protagonismo, es mejor que no sea adjetivada de esa manera. Pero eso que sucedió quizás no haya sido de la dimensión que creímos y sólo se esparció sobre un sector acotado de la sociedad. Es una tesis de miedo para pensar con prudencia parte del predominio macrista en la Capital. La luz es un privilegio, lo saben los habitantes de las zonas más pobres y todos aquellos que se hayan encontrado en cuerpo y alma con el discurso de Carrió.

Vuelvo: el caso de Zaffaroni, una acción de un tercero (que no constituye un delito: la prostitución no es un delito, todos lo saben) es manipulada por un medio y reiterada hasta la náusea por sus satélites de radios, televisión y diarios. La repetición genera una sensación, el rumor y su estructura gestáltica se esparce como reguero de pólvora y logra su cometido: toca la imagen. Las imágenes sostienen lo real, y en esta sociedad cada vez más atrapada en el laberinto imaginario, ellas pueden tomarse por verdaderas sin necesidad de comprobación.

Mucha sangre se derramó para que se invierta el peso de la prueba: ahora se asume la inocencia, lo que hay que probar es la culpabilidad. Pensar que antes esto no era así, hiela la sangre. Estar a salvo de las arbitrariedades del poder es una lucha constante, el Estado también (y lo hace) comete injusticias. Pero desatar campañas de este tipo, como advierte el propio damnificado, es el caldo de cultivo para que los censuradores salgan nuevamente a la escena y su discurso represivo cobre protagonismo. Es decir, que una acción con “las mejores intenciones” (desconfíen siempre de esa frase, me recordaré hacer una entrada al respecto) para defender al Juez de la Corte podría tener el efecto contrario, y éste, garantista, tendría que salir a defender los derechos de quienes lo atacan y que como personal individual, seguro pocas ganas tendría.

Los periodistas necesitan un Colegio de Periodistas. Necesitan rendir cuentas. No da lo mismo mentir que no, hablar a boca de jarro que con certezas. La mayoría prueba que son peces que no mueren por la boca. Da la sensación de que no tienen nada para perder, que cualquiera sea la situación, algo se puede decir y nadie los juzgará. Por eso la agitación con 678, programa que está agotado (no en su lógica, pero si en sus protagonistas) y que se erige erróneamente como vara/dedo acusador de sus pares. Estoy de acuerdo en que alguien debe hacerlo, pero no ellos sino un organismo supra. La irritación que provoca el programa no es sino la vieja y estructural condición que hemos hablado: estar sometido al capricho del Otro.Y la ley pacifica.

Por otro lado, no existe equivalencia de fuerzas entre 678 y Clarín, por eso siempre la balanza la inclinaré ante el más débil, a contramano del susurrante Tenembaum y el nabo de Lanata. Por eso Zaffaroni (nuestro Morrissey de las leyes) como representante de la doctrina Jus-Humanista dice lo que dice sin demagogia: la protección es para el más débil, es para el vulnerable, y en el caso de los periodistas es la verdad.

Leyes, colegiaturas, no son censura, el periodismo no es narrativa poética ni ficcional, hay que responder, así como todo adolescente sabe que si se pasa de vivo hay una mano indefinida que lo puede sancionar, bueno, hay que construir y establecer los mecanismos para que haya que dar cuenta llegado el caso. Otras profesiones como la de quien suscribe, tiene en su conciencia que juró por varias leyes, la Constitución nacional, los DDHH y otros, instancias que hay que defender para hacer un país menos injusto. El disciplinamiento no es sólo teórico, acá te vienen a buscar si sos Rímolo.
 
Quizás el periodismo cooptado por la lógica empresarial nunca permita esto. Si no sucede ahora en esta coyuntura, nunca lo hará. Mis amigos periodistas tienen la suerte de no pertenecer a esta lógica y gozan de mi cariño y respeto por la profesión que ilustres hombres supieron moldear sin preparación académica, pero si con ética y deontología del oficio. Yo no la propongo.
 
Lo moral nunca debería meterse en una discusión de este tipo, porque todos tenemos debilidades (y algunos se las verán con su Dios) como escribir y atraer hacia nosotros los ojos de usted, paciente lector que cerrará esta página quizás para no regresar jamás.
Read more »
4 com

Pasa, hasta que no pasa

Todo varón sabe, en la intimidad de su rivalidad imaginaria, que la revancha se da en los mismos términos que la derrota. Ningún hincha de los equipos descendidos están festejando el nuevo (potencial hasta Octubre) atropello que Grondona y sus siervos están por asestar. Se dice que el gobierno está detrás de esto, ya que es quien pone la plata para televisar los partidos, y como sólo queda un clásico en la A, por ende el rating será menor, bueno, entonces patear el tablero e improvisar.

Ningún hincha de Central, River o Gimnasia podrá sentirse del todo limpio si vuelve a jugar con los equipos de primera, lugar que perdió de buena fe y por falencias propias, por unas firmas talladas con el oprobio de ser siempre un lacayo. El esclavo en la dialéctica hegeliana era el único que podía trascender su ser y lograr su libertad, matando al Amo que tenía su pie sobre su cuello. Pero si la historia ha terminado (y no lo ha hecho) en la AFA y todo es una pantomima democrática que lleva 30 y pico de años, bueno, un poco de culpa y responsabilidad los “indignados” tienen/tenemos.

El Gobierno en ésta la pifia fulero. Esperemos que puedan rever este proyecto y no encuentre el final que se supone. Yo como canaya me siento a las puertas de una infamia innecesaria, de una culpa –que aunque heredada- podrá manchar los colores del club más popular de Rosario por un tiempo infinito (nuestras vidas).

Los presidentes disidentes esgrimen la idea de que para qué hacer cualquier cosa, y tienen razón. ¿Cuál será el sentido de haber llorado la caída? ¿Cuál el sentido de aguantar la embestida folclórica del rival? ¿Cuál será la lección de haber visto caer al padre? Ninguna. Los indignos no nos dejan ni la paz de estar tristes.

Bielsa, el entrenador más capaz del fútbol argentino debe estar retorciéndose en su tumba de cosmogonías, triangulaciones y planificación mientras al último funcionario de la dictadura, por obra de Mefistófeles, se le destapa otra arteria.
Read more »
3 com

Ella entró por la ventana del baño


Así como las harinas son los enemigos de las caderas, el pozo de un montículo, los turcos de cualquier hombre asustadizo, no tener un lugar en el deseo de al menos una persona, es el enemigo más persistente y letal de la vida.

El desbordante talento de Amy tuvo durante quizás un lustro, un cauce para su fuego (aquel que puede quemar tanto, que hay que apagar con algo, como Ortega con alcohol). La falta estructural se puede tapar con muchas cosas: personas, trabajo, droga. Y cuando se obstruye la falta en ser, (la pregunta nunca es formulada) la falta actúa como la mirada del abismo de Nietzsche: te la devuelve. Y ahí lo que te salvaba, te hunde. El neurótico se mata por un error de cálculo, pero si lo intenta seguido, hasta las matemáticas se humanizan.

No jugamos a leer las interpretaciones de la prensa: ni que su madre lo veía venir, ni a su padre que lo siente mucho y agradece a los fans desde USA, ni a sus ex parejas que se la sacaron de encima y le rompieron el corazón. No, tomamos dos retazos de hits como los panegíricos a desplegar.

Rehab
The man said 'why do you think you here'
I said 'I got no idea
I'm gonna, I'm gonna lose my baby
so I always keep a bottle near'
He said 'I just think you're depressed,
this me, yeah baby, and the rest'
I don't ever wanna drink again
I just ooh I just need a friend



Back to black
We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black


Están aquellos que lo gritan, que lo cantan, que se asustan, que lo hacen. Amy cargaba un cartel gigante sobre su frente con su dolor, no fue suficiente el sostén de la mirada de sus fans que por ejemplo sostuvo más tiempo a Marilyn.

Amy hizo su definitivo back to black, solo que esta vez hacia delante.


Read more »
7 com

La nuestra


En el mundo del fútbol domina una lógica con enunciados de base 0, o casi 1. Apenas se pasa del nivel descriptivo, las decisiones son tomadas por razones que obedecen al orgullo, la obcecación, el revanchismo, la conveniencia, la corrupción y todo aquello que vaya en el sentido de la construcción de poder. Tanto he escrito y pataleado que sólo pensar en repetir algo me aburre. Obviamente que, como en todo, existen las excepciones, los dirigentes/técnicos preparados, puros, bien intencionados y capacitados.


En nuestra historia reciente, a excepción de Bielsa y los técnicos que ganaron los dos mundiales para el país, el resto ha hecho sapo en mayor o menor medida. Estoy tentado a pensar que aquello que se forjó sobre la base de dos conquistas muy particulares (con un gran equipo –aunque bajo dictadura- y la otra con el genio de todos los tiempos) y que luego se denominó “la nuestra”, es una mentira. Quizás esas dos conquistas mundiales fueron una discontinuidad en la línea de tiempo del fútbol argentino, quizás fueron dos meses cósmicamente alineados y “la nuestra” no tiene tanto que ver con el buen juego y la calidad de los jugadores, sino con el azar, la discontinuidad y lo imprevisible.

Ya no hay ni tan buenos ni tantos jugadores, han sido reemplazados por atletas mediáticos con un twitter en la cabeza y en el corazón. Y la culpa es de Grondona, ciertamente. El único dirigente que queda de la dictadura sangrienta. El longevo cuervo que no habla una palabra de inglés y aun así es hace décadas el vicepresidente de FIFA. Y de la AFA ni hablar, los guionistas de las películas mafiosas toman nota de sus intervenciones. Es reelegido automáticamente desde hace más de 30 años ya que nadie se presenta a elecciones, y nada parece que vaya a cambiar hasta que vea las flores crecer desde abajo, y eso parece que no sucederá pronto (su madre vivió más de 100 años).

Batista es un técnico sin méritos relevantes, una trayectoria pobre en equipos menores. No es lúcido ni declarando, ni parando a los equipos, ni sosteniendo sus decisiones. El caso paradigmático y escandaloso es el de Tévez. Batista había dicho con tino que no lo tendría en cuenta por motivos futbolísticos, y Tévez, el mal llamado “jugador del pueblo” (si ser irresponsable, poco solidario con sus compañeros, desordenado tácticamente y no acatar las decisiones del dt es algo popular, bueno, que se yo) comenzó el lobby junto a algunos periodistas amigos para su retorno que finalmente se dio con con grandes anuncios como si fuese otro 17 de Octubre. Y Tévez aunque no quieran aceptarlo, es un jugador bueno pero nada más, y en la selección sólo atropelló. Últimamente me gusta pensarlo como la izquierda argentina: irresponsable y adolescente.

Si sos técnico de Argentina y tenés a disposición al mejor del mundo y no podés sacarle un poco el jugo, tenés la culpa. Algunos partidos te lo ganará solo, él o algún otro. Pero si un día plantás un equipo, y al siguiente otro completamente distinto, eso el juego no te lo perdona y se siente. Se siente en un mediocampo quebrado, con la misma falla que tuvo el de Diego en el mundial. Tanto en un caso como en el otro se dejaron llevar por el becerro de oro. Uno siguió el modelo del Barcelona (impractible sin Xavi, Iniesta y Dani Alves), el otro pensó que haciendo muchos goles ganaría, pero se preocupó en crear “un grupo” y se olvidó del equipo. Ambos inexpertos como técnicos, pero las diferencias entre ambos son tan grandes que ni vale la penas enumerarlas, podemos resumirlas de la siguiente manera: uno es Maradona, el otro es Batista.

Sin Bielsa como posibilidad ética-estética-deportiva, todo es lo mismo. Bianchi histérico no te queremos, esto no es Boca. Sabella sería un Bilardito. Russo podría ser. O Cappa, para que nos lleve al descenso a jugar en la Concacaf, total.

Tenemos el torneo más importante de la Argentina para prestarle atención, el más federal, el más imprevisible, el más violento, el más apasionante: el de la B Nacional, donde ninguna generación de jugadores se considera perdida.


Read more »
4 com

Una estética de lo imposible


Si en casi 50 años Buenos Aires mantuvo estable su población, bien puede mantener otras cosas. Parecería que ningún viento de cola puede hacer mella en la raigambre poco solidaria y sectaria porteña. Mientras Filmus hablaba de reducir la desigualdad entre el Norte y el Sur, Macri hablaba de la buena onda, de que se venía bien, de que había que estar juntos y sin debates que agiten los nervios. Filmus retrucaba con dardos cargados con el aroma del aparato y un discurso de alcance nacional, no tanto local. Y parece ser que a la mitad de los porteños eso no les interesa, es preferible escuchar a un millonario que dice que hay que alejarse de la política y de las ideologías, que mejor que cualquier palabra es hacer. Eso porque no sabe que hay palabras que determinan actos. El ascetismo y las camisas planchadas son epifenómenos de lo políticamente correcto.

Un discurso vacío no es para nada inocente, la estasis de las cosas suele ser un fundamento de la derecha. Y ojo, Macri no es estrictamente un tipo de derecha, no le da el piné político para serlo, de derecha es López Murphy, tanto más honesto que el hijo del cartero.

Pero esos tampoco son valores que le importen mucho al electorado  que votó a “Mauricio” por amplísima mayoría y que le dará 4 años más de gobierno. No importa que esté procesado, que haya puesto funcionarios de probado pasado oscuro a trabajar a su par, menos podría importar la sub ejecución del presupuesto de viviendas (¡menos el Indo Americano!) y la lista sigue, para la enumeración lean en otro lado. Inclusive ganó en los sectores más pobres de la Capital, donde tendrían que odiarlo por su negligencia, su odio y su olvido para con ellos. Pero no, Macri festeja con la producción de los barrios bajos: la música de Jóvenes Pordioseros, Gilda y La Mancha de Rolando (¡Que hizo campaña para Filmus! Recordemos a Dárgelos: “la música no tiene moral”), una apropiación perversa de clase. Insisto siempre en la falsa conciencia de clase y en Castells apoyando la intentona golpista del “campo” a ver si ligaba algo.

Si bien a nivel nacional la repercusión en los hechos será menor, es un momento para que el Gobierno y quienes lo apoyan (mos) sean cautos y aprendan, no hay que burlarse de Macri como si no tuviera méritos, la crapulencia suma votos, de todos modos un gran porcentaje de los que votaron a Macri, votarán con el bolsillo a Cristina. Macri es un fenómeno complejo que no responde a un partidismo ni a un trazado reconocible más allá de su cosmética, su marketing y su liquidez. Un ecuatoriano lo hace hablar, le recomienda afeitarse el bigote, dejar de referirse desdeñosamente a la presidenta, globitos, cotillón, cuándo y cómo festejar, hasta cuándo embarazarse, por qué no.

Como decía hace unos posts, perder requiere coraje, hacer que no se perdió es una pérdida de muchas cosas, entre ellas tiempo y dignidad. La respuesta de aquellos que apoyan no debe ser hacer que no pasó nada, porque esa es la prueba de que si. Un boxeador cuando se ríe es porque le dolió el golpe. El escenario es complejo y apasionante, un gobernante que es reelegido no por su gestión (que a luces vista es paupérrima) sino por un miedo atávico a los peronistas y a la incertidumbre de un cambio. Ni Filmus, un hombre proveniente de la academia es suficiente para limpiar la imagen del peronismo de aparato. Ganar cuando se sabe que se va a ganar es de bully de secundaria, el que no arriesga en este caso gana. Complejo, ¡Pino perdió la mitad de sus votos! (el buzón se lo comieron de ambos lados), Biondini sacó unos buenos miles, ¡Castrilli otro tanto! ¡Qué ciudad!

La palabra que da miedo no es “inseguridad”, es “redistribución”, que significa ni más ni menos que quitar un poco de un lado y ponerlo en otro. Y como todos saben, sobre todo los grupos de poder y sus acólitos, ya no existe tal cosa como el progresismo en sentido estricto, el progresismo es una palabra que ha sido apropiada por la derecha y es usada de manera despectiva según el rival que se tenga enfrente (les recomiendo una lectura muy interesante, el libro de JP Feinmann sobre sus diálogos con Kirchner, imperdible! Inclusive para quienes no lo quieran, si tan sólo fuesen más inteligentes, ahí tienen mucha tela para atacar a Néstor, por ejemplo cómo cuenta que iría por Duhalde. Esto se merece una entrada entera). La izquierda, bueno, para que hablar, irresponsables como monos con navajas.

A estar atentos, intentar desmenuzar la complejidad con paciencia y sin perder el compromiso y el respeto por los otros y su voto, a no inmolarse ciegamente porque detrás de cada paso en falso, la derecha sonríe y se come un alfil.

Read more »
12 com

¿Un descenso al Maelström?

“Castigo me dio tu mano, pero más dolió tu ausencia.” 
Homero Manzi, Milonga triste

Es fama en el mundillo psi que dos preguntas Freud no pudo contestarse, dos que esperan al final de toda la tierra que cubre  la arqueología  de la mente, y una de esas  fue (es): ¿Qué es un padre? El maestro vienés también entendió que la pérdida del padre es aún más devastadora que la de la madre. Y en apariencia podría ser contradictoria con su cita del aforismo latín de que la madre es certísima y el padre es siempre incierto, porque ¿De qué material está hecho el lazo que nos une con aquel que vertió su líquido en algún momento de una mañana, de una tarde, de una noche, en el principio de la máquina de la vida? El adn tampoco alcanza. Los neuróticos aceptamos de manera automática que aquél que  (en general a través de la madre) se  designa, acepta, se nombra y nos nombra como sus hijos, es nuestro padre. Cuando la cosa no funcionó o no funciona por distintos motivos, es que vemos los fragmentos, la dislocación y lo no natural del asunto. Muchos puntos deben ordenarse para decirle “padre” a alguien, y que ese alguien le diga a otro “hijo”.

Entonces si el padre es incierto (relájense, de un modo más inconsciente que otra cosa) se entiende que su pérdida cale tan hondo, porque es una doble pérdida, es también la pérdida de un misterio, de un enigma construido también con una pizca de fe, con algo que no le confesaremos a nadie. Y quizás a esta altura del avance de la Antropología (no de la Sociología, una ciencia menor que la citada para entender al hombre) suene un poco rudimentario y parcial intentar explicar fenómenos sociales a partir de conceptos psicoanalíticos (pero ojo, esto es complejo y no tan así, ya nadie que se considere un pensador riguroso puede ignorar algunos conceptos psicoanalíticos) pero ¿quién nos podría negar rápidamente que ver perder la categoría a nuestro equipo de fútbol de toda la vida no es ver caer  derrotado al padre?

Vegh siempre dice que el que aun se pelea con su padre es porque todavía no lo mató (simbólicamente, claro). Ese es un ir más allá del padre, tomar su posta, agradecer lo que dio (si lo hizo) y sirvió e ir un paso más allá de él. Si el padre también lo permite, la ley se habrá transmitido y habrá pacificado, si no, todo se empantana y puede dar paso a desastres (tan vital es la función que luego Lacan construyó un concepto nodal a partir de su nombre para distinguir las estructuras psíquicas).Piensen en esos padres que juegan al fútbol con sus hijos, pero nunca dejan que éstos le quiten la pelota  versus los que les enseñan a jugar y gozan con ello.

¿Qué hay (también) detrás de esas lágrimas de al menos tres generaciones que lloran en una cancha y tras televisores porque su equipo desciende de categoría sino la pérdida de algo que se ha introyectado en lo profundo del ser y que resuena en la caja donde según la imagen de Cortázar, vive el pececito intercostal? Las generaciones que han sido introducidas por sus padres a una pasión innegociable, quizás una de las pocas certezas que puede tener un varón (mujeres también, pero hoy la imagen va entre hombres) en su vida: que sus colores no se cambian porque en eso se va literalmente, parte de la vida. ¿Por qué viajar, gastar la plata que no se tiene, sufrir viendo matungos por el fútbol? Bueno, porque se trata parcialmente del fútbol como deporte, por eso la selección importa menos que el club que uno es hincha, ¡qué me importa que no salgamos nunca más campeones del mundo! Tengo la B Nacional.

Bukowski dijo que su padre fue un gran maestro de literatura porque le enseño el significado del dolor. Es una versión del padre, Bukowski tuvo un padre que le hizo vivir el mismísimo infierno, infierno que llevó consigo toda la vida, escribió decenas de cuentos sobre el, inclusive de cómo tras su velorio se fue de putas a “festejar” (sexo y muerte). Hay al menos dos de esos y un libro entero llamado “Hijo de Satanás” que era como su padre lo llamaba a él. Intuyo que nunca pudo matarlo del todo y que ese fantasma lo persiguió toda la vida. A Dalí su padre lo llamaba el “muerto vivo” ya que fue el siguiente hijo después de que su esposa hubiese perdido uno y Salvador haya sido el reemplazo, ligando la atroz denominación. Lennon dejó caer a su primer hijo y amó al segundo, el talento se salteó una generación, pero como podrán comprender, eso tampoco tiene que ver con los genes.

Hay muchas versiones del padre, los hay también dóciles caballeros que en su bondad también pueden por omisión ser la fuente de las más grandes desadaptaciones para la vida en sociedad de sus hijos, o el padre recio que sólo tocó a su hijo cuando resbaló. Entonces no es fructífera la pregunta acerca de qué es mejor, si un padre ausente, un padre tremendo o como sea. Así como nadie se cuestiona cómo se hizo hincha de su club, el padre no necesita ser salvado de ningún descenso porque se  puede ir la vida en eso (Hamlet). El padre como el club, no se elige, pero es sabido que los partidos se ganan en la cancha, ya que “nadie puede ser ajusticiado in absentia o in effigie”.




Read more »
5 com

La senda del perdedor

Perder requiere coraje. Por eso los abusones de los colegios luego son alcohólicos. Perder atraviesa un plano de niveles psíquicos, emocionales, económicos (de libido) de la vida cotidiana. Es una verdad de perogrullo y evidente para todo aquel que no haya estado muy adormecido en su vida. Pequeñas pérdidas desde que nacemos: de los dientes, de presencia, de amor, de novias, de desaprobados, de los padres, de los amigos. Todo en algún momento se pierde y se desvanece. O es demolido.

Y cuando un abusón poderoso está en las postrimerías de su ocaso, de morir un poco en vida, algo a lo que se ha negado tanto tiempo, modificando los reglamentos que ahora se le vuelven en contra, genera la sensación de justicia poética. De todas maneras nada de lo que uno piense o quiera modificará lo que va a pasar. Lo lamentaría por mis amigos gayinas (alguno más que otros, otros han abrazado otras camisetas, qbt!) y por su sufrimiento. Otra vez los hinchas son el último orejón del tarro, pero hay que tener coraje para afrentar la derrota, para ganar no se necesita mucho más que hacerlo.

Gimnasia tiene el coraje y la “suerte” del torturado, es el sujeto sartreano que todavía elige darse el ser y la vida en cada partido. El club más viejo y quizás más pobre de la primera división argentina y el segundo club con más hinchas del país están en igualdad de condiciones por un rato, es la redistribución de los derechos.
Las pequeñas muertes se dan en vida, repito. En Psicoanálisis lleva el nombre de castración. Y en ese momento único también se puede tener dignidad, no es algo menor y con el tiempo sus hijos lo valorarán.

Marcelo Bielsa, quizás el técnico más grande de la historia moderna del fútbol argentino lo sabe mejor que nadie: el también prepara a sus equipos para perder, para saber jugar mal. El otro (equipo) es un territorio que confronta y se entremezcla con el propio y al que hay que conocer para dominar, no basta lo que uno haga. Es otro paradigma, de crecer en la derrota y modificar en la victoria (es un genio, él cambia el equipo cuando gana).

Piensen en las chicas que nunca fueron rechazadas, ¡Todo lo que han y seguirán perdiendo!
Read more »
7 com

Otras inquisiciones

En este libro magistral, Borges hace gala de su enciclopedismo iluminista y se pregunta y se contesta con brillantez sobre los grandes temas (y autores) de la humanidad. Va hasta el fondo algunas veces, diciendo cosas tales como que las sociedades optan por la democracia a falta de coraje para elegir un héroe que los guíe, o como Nabokov se mofa con cierta ignorancia del gran maestro vienés. Tales aberraciones ya las hemos citado previamente en este pasquín.

Pero me interesa el fútbol, como pocas cosas lo hacen y me hacen sufrir. A esta altura de los torneos y de la vida de mi (las) instituciones me siento como un viejo octogenario que utilizando la falacia de apelación a la autoridad, se rie de los que sufren porque está de vuelta. Porque el amor es malvado, toma una sola persona, una sola bandera, la excluye y que los otros ardan en el infierno. Confieso que la jornada de 5 partidos para definir los descensos y la promoción me tuvo al borde de la silla, gozando de la combinatoria para el desastre. Yo ya vi como mi equipo, el sexto con más hinchas en el país, perdió la división hace un año, y durante éste, vi como los jugadores de los equipos rivales se sacaban fotos en nuestro estadio y luego aguantando 80 minutos, te metían una contra y te ganaban.

Eso por un lado, y por el otro más allá de lo futbolístico, asistimos a un escenario mental formidable: un grupo de personas que jamás logró sacarse la espada de su cuello y nunca pudo elaborar que habían perdido la divisional. Lo democrático del fútbol es que ahí dentro de la cancha, lo supra no juega. A veces hay que dejar caer las cosas hasta el fondo, la tozudez de Gimnasia en permanecer ya no tiene sentido. Hay que aceptar las pequeñas muertes en vida, esa sobrevida es indigna. Mi anhelo es que desciendan todos los equipos de primera y así tener en la segunda división algo de lo perdido.

Si River desciende (cosa que sería hermosa pero no sucederá) sería otro triunfo kirchnerista de distribución de la riqueza. Gimnasia y Huracán necesitan de la asignación universal. La esperanza nunca es vana, pero te hace sufrir hasta el final. Es como saberlo, prometer nunca volver a hacerlo y finalmente, traicionarse por amor.

Y pensar que hay gente que dice que el fútbol son 22 tipos corriendo detrás de una pelota.
Read more »
5 com

Habla, memoria

El pasado (que es infinito como el futuro) está lleno de novedades. Basta recostar la espalda sobre su horizonte y ahí están las coordenadas para ser redistribuidas. El olvido en cambio no trae nada nuevo, puede glaciar un conjunto de recuerdos y dejarlos inmóviles por el largo de dos vidas (también hay un olvido temeroso, vacilante, indiferente, que está reservado para los corazones abotagados).

Hay un olvido que no es represión, podríamos ser clásicamente freudianos (lo cual a esta altura del mejunje psicoanalítico es todo un logro) y decir que una representación ha perdido la libido que ahí estaba puesta (hoy significante) y se ha ido a otro lado. Es una posible explicación. También está la negación y la desmemoria, pero son otra cosa.

Hace poco tuve que dar por perdido mi DNI, el DNI que tenía mi foto de los 16, DNI que conservé impoluto gracias a un par de tapas plásticas que fueron su escudo contra el tiempo. Pero un día le quité la vista, lo dejé en otras manos y nunca más lo encontré. Quizás una forma de olvido sea tan simple como dejar de ver algo. Nada tenía en especial ese DNI que me recordaba que voté a De la Rúa (aunque si me preocupa ahora el hecho de que el cambio de domicilio no me deje votar la reelección), pero la sensación de tener que dar algo por perdido aunque sé que no lo está (acá es pura animalidad), porque sé que cuando llegue el nuevo DNI, el viejo aparecerá entre las cajas y el desorden actual, y como mínimo, me parece molesto.

Quizás el tiempo se pliegue en estas pequeñas ironías de la existencia y se desenvuelva de una manera que sólo conoce nuestro inconsciente. Hace poco (y acá se gestó esta entrada) encontré un libro que pensé había perdido, y dentro de él un papel que por siempre me recordará algo. Me sentí aliviado por dos segundos y volví a los laberintos.

La memoria es un queso gruyere que necesita de los objetos para no perder de vista el DNI del infinito.

Read more »