Siguiendo la luna




Quisiera en este momento poder tener la claridad, sagacidad, elegancia y comicidad que tenía Arlt cada vez que abordaba la descripción de un personaje distinguible de su época . En otro lado me cansé de elogiarlo, en este departamento de dos ambientes que es el blog seguramente nos visitará.


El sujeto en cuestión es el fan. Seguidor le podríamos decir en castellano. En ambos idiomas la palabra tiene similar fuerza.


Por cuestiones que no vienen al caso comentar, desde hace muchos años tengo contacto cotidiano con el mundo de una banda de rock, no solo cara a cara, sino virtualmente. Pero no son ellos los que me interesan, sino sus seguidores. He visto a éstos desde que eran decenas hasta ahora que son miles, y el espécimen a decir verdad no es muy distinto.

La premisa de base de ellos reza: “por el poder que mi fanatismo me confiere, en mayor o menor medida me perteneces”. El fan trabajador conoce quienes trabajan con una banda, el nombre de sus asistentes, si tienen facebook, fotolog, intentan hackear las páginas, consiguen los teléfonos particulares, van a las radios donde va el artista, averiguan su estado civil y hasta qué auto tienen. Todo esto ha pasado y retaceo ejemplos -también hay gente ubicada y valiosa para ser justo-.

Hace unos días organizamos un sorteo de entradas para ir a un canal de televisión para ver un recital en vivo de la banda, dinámica familiar para ellos: mandar mail, esperar a ver si ganaron. No se por qué me sorprendí esta vez, debería haberlo sabido. Mal que me pese, termino por “conocer” a los que con tanto empeño gustarían de ser reconocidos como “los mismos de siempre”. Bueno, sucede que el azar no los favoreció y quedaron afuera de poder ver a la banda in situ en el intrascendente evento.

No pasaron 10 minutos de haber publicado la lista de ganadores que llegaron los mails de quejas y los comentarios irónicos al mundo 2.0. Citaré un extracto de un mail: “Entendemos que seguramente mandó mucha gente, y el cupo no es ilimitado, pero consideramos que entre tanta gente, nos podrían haber tenido en cuenta, sabiendo el fanatismo que tenemos por la banda desde hace tiempo, y que siempre los seguimos a todos lados…”

Algo que uno supuestamente elige libremente, disfruta, gasta su plata y tiempo en ello, se vuelve en tu contra y te “hace algo”. Interesante. Hay varios ejemplos, todos con el denominador común: hacer valer su esfuerzo –cualquiera este sea, bajo cualquier forma se manifiesta el sacrificio- y que éste se vea recompensado de alguna manera que implique rozar al músico, es decir, al tótem.

La banda y su mundo, es ese noseque que imaginaria y simbólicamente –pero sobre todo real- se quieren apropiar, ya sea tatuándolo en el cuerpo, en la dirección de correo, en le nombre del sitio en la web, seudónimo, etc.

Recuerdo que los fans de “la primera época” sufrieron cuando vieron a “su” banda crecer y ellos quedar relegados en notoriedad y en la ubicación de cualquier recinto. Algunos decidieron no ir más y quedarse con los discos, otros aparecen espaciadamente. La sensación es que siempre habrá uno nuevo para correrte de la valla.

En el terreno estrictamente musical es muy parecido, ¿por qué no habrían de opinar con la misma vehemencia que reclaman una foto con el cantante? El fan suele ser conservador, quiere la misma fórmula álbum tras álbum, la familiaridad y comodidad de lo conocido. ¿Qué fan de los Cadillacs se puso inmediatamente contento cuando salió “La marcha del golazo solitario”? ¿Cómo soportar que el objeto de adoración cambie sin mi consentimiento? Los “viejos” fans que han tratado de resistir, han tenido que compartir –por la fuerza de la masa- su silla.

“…y que siempre los seguimos a todos lados”. No soy un hombre de fe, pero esa no puede ser buena. ¿En quienes aparece el despecho? Si, ahí mismo, y ¿dónde está la reciprocidad acá? De un solo lado. Algo ajeno se vuelve propio sin mediación. Bueno, eso se llama identificación y es necesaria para vivir.

Resolví la cuestión de la siguiente manera: la culpa siempre es del que se molesta.

Eso pasa cuando te acercas demasiado al tótem. Él está para muchas cosas, menos para ser tocado. Si lo hacés, y se confunde donde empieza uno y termina el otro puede ser peligroso; porque cuando lo hacen miles y miles y se conjugan algunas variables desafortunadas hay un Cromagnon en ciernes.

11 comentarios:

Anónimo | 18 de agosto de 2009, 12:02

me paro y te aplaudo bro.

transfusiones | 18 de agosto de 2009, 12:15

Hay un cuento de Mariana Enríquez sobre el tema publicado en el número 19 de La Mujer de mi Vida que te quería pasar, pero han decidido que los números viejos ya no estén disponibles.

No sé, sobre el post podría decir varias cosas (entonces sí sé). De más pequeña tuve un sitio que una banda terminó usando como sitio oficial, pero la verdad es que era un bicho bastante raro. No iba a casi ningún recital, no iba adonde no me invitaran, no perseguía, no me interesaba el estado civil de nadie, no empapelaba mis carpetas, ni mi cuarto, no usaba remeras, ni parches, ni pins ni nada. Sí, he ido a algún programa de televisión o a alguna radio (a los recitales no los disfrutaba y a eso sí, pero ese era un mambo mío). Creo que el grupo supo ver aquello. La relación entre nosotros fue de cariño, de respeto, de cuidado, sobre todo con el bajista del grupo, de admiración mutua, a mí me gustaba la música que hacía y a él le gustaban mis textos. Compartíamos eso.
Creo que en los fans hay algo que no había en mí: un conflicto con el sentido de pertenencia, no sé bien como explicarlo, pero creo que los fans se sienten extranjeros. También hay en ellos una adolescencia que no termina.
Para mí esa cuestión de que me guste mucho un grupo creo terminó ahí. Después la relación maduró, fue distinta, por otros costados, quizás más personales, no sé. Después hubo un accidente y no hubo más nada.
Me han pasado cosas locas con respecto a los fans. Desde que vinieran y me preguntaran: "¿che vos sos flor?", como si yo tuviera un status superior o que recurrieran a mí como si yo supiera más cosas que ellos (sí, algunas cosas más sabía, es cierto, pero no era una agencia de noticias, ni un oráculo). O como que se desplazara el objeto de deseo. Si llego a vos, por ahí llego a la banda, una cosa así. Y por supuesto, en todo esto del fanatismo hay mucha inseguridad que llegan a convertirse en celos.

bueno me fui al carajo y ahora recuerdo aquella tarde en lo de beto con las fans de miranda.

f.

Lisandro | 18 de agosto de 2009, 12:31

Si, me aboqué al fan molesto, que tiene también mucho de eso que decís, buscando las puertas de acceso laterales al ídolo.
No sabía que así había empezado tu relación, no me sorprende.
Yo he conocido a mucha gente muy interesante, que obviamente tenían un perfil muy otro y en general no se habla sobre el motivo que nos unió.

¿Cómo olvidar esa tarde con el Sr. Televisión? Grandes momentos, ojalá se haga de nuevo y lo recreemos tal cual, con los extras que hacían bulto y todo.

transfusiones | 18 de agosto de 2009, 19:57

¿no te sorprende, hombre misterioso?

Que también esté el piano vaca de Ale. Hace falta que tito haga arreglar la parrilla y recordemos los viejos tiempos.

Lisandro | 18 de agosto de 2009, 20:04

Si mal no recuerdo, de un asado en la casa de uds nos fuimos a un show en un primer piso, donde antes tocaba una banda con un chino (weirdo). Esas cosas no se olvidan. Tampoco la polémica camisa de nuestro cantante y creo que esa noche se llegó a la centena de tickets cortados por primera vez. Good days. Que el mariscal arregle la parrilla nomás!

Joakkin | 19 de agosto de 2009, 11:58

La pertenencia.
En diciembre del año pasado, el todopoderoso convocador de masas Carlos "el Indio" Solari daba dos conciertos en el Estadio Ciudad de La Plata luego de 3 años de ausencia.Yo no tenía la guita suficiente para asistir,pero unos días antes mi vieja me anticipó el regalo navideño costeándome la entrada.Fui solo al campo bien temprano y volví como nene con juguete nuevo.
Pero al otro día,desconociendo que yo ya había ido,unos amigos me llaman para entrar " a ver qué onda",un clásico ricotero desde siempre,más teniendo en cuenta los deficientes controles del show del 2005,al que también asistí.No pude negarme.
Para nuestra sorpesa,habiendo ido temprano,los muchachos de pecheras naranjas se habían multiplicado y se hacía cada vez más difícil,hasta que anocheció.
En el interín vimos curros de todos colores,gente pasando por la entrada de discapacitados,carnets truchos y hasta falsos rengos y ciegos.La cuestión es que la última esperanza quedaba en avenida 25.Los centenares de pibes sin boleto esperaban por la entrada a platea, a la cual se referían los seguridad como la única alternativa."Hay que esperar","ayer pasaron todos", "tenés que dar la vuelta" fueron el Jijiji de los anaranjados.
Pero cuando se escuchó el sonido del primer tema,indicador de que el show había comenzado, los más etílicos impacientes dejaron la cordura y empezaron a revolear botellas contra la policía.Estos no tardaron en reaccionar y salieron en fila con los caballos y los palos.Siendo espectador de lujo,entre vidrios voladores,me doy vuelta al escuchar el sonido de un arma cargada: eran 20 canas con sus itacas avanzando a reprimir.Con mis amigos y unos más nos pegamos a la pared de una casa y nos quedamos ahí.Los de seguridad nos instaron a irnos con los delincuentes.Negativo.No nos movimos ni en pedo.
Pasaron 5,6 temas y cuando quedamos pocos (unos 50),un amigo y otro relacionista público off -show le pedimos con toda educación al capo de la organización que iba y venía poder entrar.Esperen,dijo,y a los 10 minutos nos invitó a encontrarlo por otro lado,donde los rengos habían pasado horas antes.Dando la vuelta por 526 y, a toda marcha,nos frenan una bandita de 15 pibes diciendo: "Eh! A ustedes quién los invitó? Que ni se les ocurra colarse con nosotros porque los cagamos a chuchillazos! Manga de inverbes!!
No hubo retruque posible,y nos quedamos inmóviles unos minutos esperando que avancen unos cuantos metros.Cuando llegamos al control dicho, Mr Capo pispeó la situación y les aclaró a los intimidadores que nosotros pasábamos con él,como había dicho.Ya dentro del predio,alguno de por ahí botoneó y The Boss, con gran control de la situación los invitó amablemente a revisarlos otra vez, por la minúscula probabilidad que tuvieran un arma.No hubo caso, y pasamos todos juntos, con la firme compañía de nuestro anifitrión.Recién nos abandonó en la boca del estadio,y a 10 segundos de entrar,mientras empezaba "El infierno está encantador esta noche",el cabecilla de grupito que masculló insultos todo el camino se aplacó y dijo :"Ta bien.Entraron".Pausa."Pero igual se colaron mal.Ricoteros somos nosotros".Y no lo volvimos a ver.
Muy irónico.A él jamás se le hubiera ocurrido que también se estaba colando!Porque Patricio Rey hace excepciones sólo con los elegidos.Y nosotros no éramos parte de eso.

Anónimo | 19 de agosto de 2009, 13:20

Morí muerta con el texto, realmente imagino lo que debe ser ese arduo trabajo, a veces la gente sorprende al realizar ciertos planteos, uno cuando elige ver a una banda o solista es por el placer que ésta brinda, es decir, $$$=Show, el pagar una entrada o comprar un disco no habilitada a nadie a prestar una amistad charla, foto, etc.
Acto que se ve plasmado en las colas, espera de comienzo de recital donde este aglomeraniento de fans comienza a interactuar con sus pares, peleandose por quién más años lleva escuchando a la bando, por quien tiene el mail, cuando no faltará la oportunidad de que saquen sus fotos, etc. etc.

yo diría que uno no debe fijar sus inseguridades en una banda, tema obvio para diván, y ser fan no es un trabajo por ende nadie pagará por este.


Por lo pronto usted será la cara mala que les dirá es privado no podes pasar, no tenes que pagar si queres entrar o los músicos están cansados no molesten

Finalizaré sólo con un mucha suerte y que le sea leve el trabajo.

Anónimo | 19 de agosto de 2009, 13:25

Que tiene que ver el ante último mensaje, a quién le importa si èl se coló o no al recital del indio, no entiendo(?)

Anónimo | 19 de agosto de 2009, 15:40

Yo no justifico en absoluto el fanatismo extremo de los seguidores y esa "competencia" del "yo los sigo desde la primera época, cuando eramos 50 flaco", como si vos no tuvieras derecho a disfrutar de un show. Un Ejemplo: una noche fui a ver a Mimí Maura a Caetano (artista que descubrí con un amigo, en el recital de los 15 años de LFC en Obras) de ahí en más he ido a verla cuanta veces pude si mi economía me lo permitía. Para este show en Caetano habíamos comprado la entrada con 2 semanas de antelación, cuando llegamos, 1 cuadra de cola y el lugar con su capacidad colmada por un publico cincuentón que había ido a cenar y ya que estaba se quedaba a ver al show, a nosotros nos habían dicho que no ibamos a poder entrar y ahí, en ese momento entendía que yo debía estar ahí en lugar de ese publico oportunista, hoy, no justifico mi enojo de aquella noche que fue grande.
No justifico, repito, mi reacción aquella noche ni la de los fans actuales de culquier banda, pero los integrantes de las agrupaciones rockeras o no, conocen las consecuencias en el camino del éxito y a ellos, el éxito (los fans, los seguidores) le sirven para llegar lejos.

Beto_reyes.

Pd. Soy un fiel seguidor de los cadillacs, y fabulosos calavera y la marcha son discos que confirmaron el pedazo de banda que son, me sorprendieron ambos disco, pero para bien, acepté ese cambio, contrariamente a "esos seguidores" las innovaciones y las vueltas de tuerca me fascinan.

Juan El Tony | 20 de agosto de 2009, 13:18

Cómo se confunen las cosas, porque el ídolo vive literalmente en el corazón de uno y todo lo que hace nos afecta. Es cuestión de sentimiento de pertenencia, en la que la vida del ídolo es vivida en una realidad imaginada (imaginamos que al ídolo le cabe el Merlot, que detesta el locro y que se alegra cuando hace un gol Messi, como nosotros). Muy buena la nota. Ahora, me queda la inquietud de saber si la banda a la que hacés referencia cuando hablás de tu contacto cotidiano con el mundo del rock es Quiso Dar Lástima Y Se Quedó Sin Nada, La Ola Que Quería Ser Chau, Cuarto Kilo De Caca o La Máquina De Hacer Chorizos.

Lisandro | 20 de agosto de 2009, 14:59

Kinn: que situación me imagino al vérselas contra los "mismos de siempre". No hay que hacerse el cojonudo si no se está dispuesto a ir hasta el final, no?

Anónima: en general no es para tanto, pero hay de todo en la viña del señor.

Beto: para morir de indignación y quemar Caetano! Ese lugar es de lo peor que existe, podríamos ver de quemarlo en estos días.

Tony: la respuesta es: Aldo Proietto viaja al 7 con enanos.

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